En todo el mundo, el matrimonio es a menudo idealizado como una manera de inaugurar el amor, la felicidad y la seguridad. Pero para las niñas a las que se les obliga a hacerlo a muy temprana edad, casarse es a menudo una de las peores cosas que pueden pasarles.


Más de 700 millones de las mujeres actualmente casadas en todo el mundo contrajeron matrimonio cuando todavía eran niñas. Y, de ellas, 250 millones no habían cumplido los 15 años al momento de casarse, según cifras de Unicef.


El matrimonio infantil sigue siendo una práctica generalizada en los países en desarrollo , que afecta desproporcionadamente a las niñas,  poniendo en peligro sus vidas y medios de vida . Enraizada en la tradición cultural y la pobreza , la práctica no sólo viola las leyes de derechos humanos, sino que también pone en peligro la estabilidad y el desarrollo económico.


Pero, más allá de lo que podría pensarse, no se trata de un escalofriante fenómeno que se de únicamente en los países más pobres del sur de Asia y de África, sino que es una práctica que también tiene lugar en EEUU.


Fraidy Reiss, directora de  Unchained at Last –una organización que desde hace cinco años ayuda a mujeres y niñas a escapar de matrimonios forzados en Estados Unidos, afirma que solo entre los años 2000 y 2010 en el estado de Nueva York, 3.853 niños contrajeron matrimonio. Y en el estado de Nueva Jersey –donde la organización tiene su sede– los datos del Departamento de Salud revelan que entre 1995 y 2012, 3.499 niños se casaron, el 91% con un adulto.


En concreto en América Latina, casi 1 de cada 5 niñas son casadas antes de cumplir los 18. Debido a la falta de datos en muchos países, el alcance real del matrimonio infantil no es totalmente conocido. Las tasas de prevalencia más altas se observan en la República Dominicana ( 37 % ) , Brasil ( 36 % ) , México ( 23%) y en los países de América Central , como Nicaragua ( 41 % ) , Honduras ( 34 % ) y Guatemala ( 30 %).(Ver gráfico)

¿Qué es el matrimonio en la infancia o prematuro?


De acuerdo a la Convención sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el matrimonio en la infancia o prematuro, es entendido como el matrimonio en el que alguno de sus contrayentes (normalmente la mujer) es menor de 18. Aunque también afectan a los niños, en general es una práctica que afecta a las niñas en mayor porcentaje e intensidad.

¿Por qué las casan tan temprano?
La pobreza, las normas culturales, y el bajo valor social de las mujeres y las niñas son las principales fuerzas que alimentan el matrimonio precoz, aunque esto varía de un país a otro.
Un denominador común es que la mayoría de las niñas, económicamente dependientes, con poca autonomía o apoyo y presionadas por las normas sociales, comparten la sensación de que no tienen más remedio que cumplir con los deseos de sus padres.


Cuando se produce, el matrimonio infantil funciona como una norma social. Casarse con niñas menores de 18 años de edad tiene sus raíces en la discriminación de género, y alienta el embarazo prematuro y sin espaciamiento; también fomenta la preferencia por la educación del varón.


El matrimonio infantil es también una estrategia para la supervivencia económica, ya que las familias casan a sus hijas a una edad temprana para reducir su carga económica.El estrés que supone tener “otra boca que alimentar” encuentra en casarlas una medida de supervivencia necesaria para la familia. Además en muchos casos las niñas son valoradas en función de los bienes, el dinero o el ganado por el que se intercambiarán. Los progenitores sucumben así a estas dinámicas por necesidades económicas.
La falta de acceso a educación de calidad es otro factor influyente. Cuando las escuelas están demasiado lejos, son demasiado caras, o el viaje es muy peligroso, las familias a menudo sacan a sus hijas de las escuelas, o las jóvenes abandonan los estudios por su propia iniciativa, lo que las hace mucho más propensas a casarse.

Los conflictos armados aumentan el riesgo de las niñas a ser blanco del matrimonio infantil y otros abusos. Por ejemplo, el matrimonio forzado de niñas es una devastadora táctica de guerra utilizada por grupos extremistas como el Isis y el nigeriano Boko Haram.


Estos factores con frecuencia se agravan y se ven reforzados por las normas sociales y culturales fuertemente arraigadas.

Consecuencias


Para empezar, queda privada de su infancia, esa niña no va a jugar más. Además de convertirse en esposas de hombres adultos para los que deben dedicar su vida diaria,  las consecuencias se traducen en abandono escolar, escasa vida pública, embarazos precoces y violencia física y psicológica a manos de sus parejas y familiares políticos.


Relacionado con la maternidad temprana y de riesgo, las consecuencias pueden ser letales: Las muertes maternas relacionadas con el embarazo y el parto son un componente importante de la mortalidad de las niñas de 15 a19 años en todo el mundo, lo que representa 70.000 muertes cada año, según datos de Unicef. Esto las hace también más vulnerables a infecciones de transmisión sexual (incluido el VIH),  presentando bajos niveles  de salud sexual y reproductiva.

Vías para erradicarlo


Mientras que los daños causados por el matrimonio infantil son inquietantes, los beneficios de poner fin a la práctica son transformadores y de largo alcance. Según un reciente estudio, una reducción del 10% del matrimonio infantil podría llevar asociada  una reducción del 70% de las tasas de mortalidad maternal del país.La lucha contra el matrimonio infantil es una forma estratégica de promover los derechos y el empoderamiento de las mujeres en diversos ámbitos, que van desde la salud, la educación, el trabajo, la libertad ante la violencia y la participación en la vida pública.


Varios convenios legales internacionales prohíben el matrimonio infantil, incluida la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. Estas convenciones, sin embargo, tienen aplicabilidad mínima en terreno, ya que en gran medida difieren de los países firmantes a tomar medidas. Sin embargo, el lenguaje de estos convenios establece una norma internacional contra el matrimonio infantil.

La ONG “Girls not Brides”, que trabaja en esta materia, establece múltiples vías para erradicar el matrimonio infantil:

Empoderar a las niñas para que puedan rechazar la celebración del matrimonio infantil. Se les debe ayudar a tomar conciencia de que son titulares de sus propios derechos y que tienen poder de decisión sobre sus propios planes de vida y, por tanto, sobre si quieren o no casarse.
Movilizar a las familias y las comunidades: pues en ciertos países la práctica del matrimonio infantil está muy influenciada por tradiciones culturales y actitudes muy arraigadas (por ejemplo, mediante la creencia de que casar a sus hijas es una manera de protegerlas).
Ofrecer servicios públicos de calidad a aquellas niñas que corren el peligro de contraer matrimonio precoz (por ejemplo, mediante el acceso a la escuela y a los servicios sanitarios).
Establecer e implementar leyes y políticas públicas: los gobiernos deben mostrar su compromiso para erradicar el matrimonio infantil, así como asignar recursos económicos para que estas políticas se implementen.

La aprobación de leyes en esta dirección por parte de los gobiernos es una de las vías más importantes para propiciar la erradicación del matrimonio infantil. A menor o mayor velocidad, los cambios sociales y legales orientados a la erradicación del matrimonio infantil, se han de ir produciendo en todos los países. Indudablemente ello supondrá una mejora sustantiva en la situación de millones de niños y niñas que sufren esta práctica que impide su oportuno y pleno desarrollo, a través del planeta.


Se estima que una de cada tres niñas se casan antes de cumplir los dieciocho años , y uno de cada nueve antes de los quince años. Si no combatimos estas prácticas, según las estimaciones del Unfpa, más de 140 millones de niñas contraerán matrimonio entre 2011 y 2020 en todo el mundo, de las cuales 50 millones tendrán menos de quince años.

 

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