Los reformistas y moderados confirmaron hoy su triunfo absoluto en Teherán en los comicios al Parlamento y la Asamblea de Expertos del pasado viernes en Irán con el recuento finalizado, un gran éxito simbólico pese a que los "principalistas" obtuvieran una mayoría de legisladores en todo el país.

En una rueda de prensa, el ministro del Interior iraní, Abdolreza Rahmani Fazli, comunicó el fin del recuento para ambas cámaras en la capital, la mayor circunscripción del país y en donde los reformistas obtuvieron 30 de 30 diputados y 15 de sus 16 representantes de la Asamblea de Expertos.

En el resto del país aún falta por finalizar el recuento en algunas circunscripciones y determinar el reparto de escaños, algo que no ocurrirá hasta el martes.

En términos generales los "principalistas" obtenían mejores resultados que los reformistas fuera de Teherán, si bien éstos también multiplicaron su presencia en el interior del país.

La compleja adjudicación de escaños en el sistema electoral iraní, que exige a los diputados no solo ser los más votados, sino obtener un mínimo del 25 % de los sufragios de su circunscripción para entrar en la cámara, dificulta la atribución de lugares y la adscripción de los legisladores a cada grupo político.

Los candidatos más votados que quedaron por debajo de ese umbral deberán concurrir a una segunda vuelta, pero en muchos casos compiten contra representantes de su propio sector.

Según los repartos preliminares, los "principalistas" tendrían un mínimo de 54 diputados, los reformistas 67 y los independientes 47, que ya estarían adjudicados.

Las proyecciones de diputados que podrían superar ese umbral y de aquellos que competirán en segunda ronda con otros de su mismo sector apuntaban a que los "principalistas" llegarían como mínimo a unos 90 diputados mientras los reformistas quedarían un poco por debajo de ese límite.

Sin embargo, la importancia de los resultados en Teherán, la circunscripción en donde existe más competencia y en donde hubo representantes de todos los sectores que no fueron vetados por el Consejo de Guardianes, hizo que todo el mundo valorara la votación "reformista" como un éxito.

Incluso el ministro Fazlí empleó este resultado para justificar la limpieza de los comicios e implícitamente también la importancia de la presencia reformista en el nuevo Parlamento.

"Antes de las elecciones había rumores de que se manipularían, incluso me preguntaron si los militares u otros poderes iban a intervenir. Pero si ven al tipo de gente que salió elegida, si hubieran querido influir en el resultado nunca hubieran salido", adujo.

La Asamblea de Expertos, que se encarga de elegir al líder espiritual del país y de supervisar su labor, también reflejó ese triunfo reformista en Teherán, donde arrasó el expresidente Hashemí Rafsanyaní, el actual jefe de Gobierno Hasán Rohaní y la lista que encabezaban.

El resultado final dejó a Rafsanyaní, hoy principal valedor de los reformistas, como el candidato más votado de todo el país con 2.301.492 votos, casi un millón más que el primer clasificado de los "principalistas" (conservadores), Ahmad Janatí, que obtuvo 1.321.130 votos y entró en la cámara como el último de los 16 representantes de Teherán.

Rohaní obtuvo 2.238.166 votos y el tercer lugar en la capital, en una votación que fue interpretada por muchos medios iraníes como un referéndum a su gestión.

Este resultado supone un importante triunfo para el movimiento reformista, que no pudo presentar ningún candidato propio para esta cámara, y que por tanto decidió apostar por la lista de Rafsanyaní y Rohaní que incluye muchos clérigos conservadores pero que excluía expresamente a los más radicales.

Así, esta votación dejó fuera de la Asamblea de Expertos a varios de los "principalistas" más duros, como Taqi Mesbah, considerado el "más conservador de los conservadores" o Mohamad Yazdí, hasta ahora el presidente de dicha cámara.

Pese a que Janatí, el secretario del Consejo de Guardianes y en última instancia el responsable de vetar la presencia de los reformistas en estas elecciones, logró entrar en el organismo, la necesidad de que tuviera que pelear hasta el último momento, y voto a voto para lograrlo, también puede interpretarse como un triunfo moral de los reformistas.

Fazlí apuntó además que en las elecciones participaron el 62% de los casi 55 millones de iraníes llamados a las urnas.

PUB/FHA