Tras varios meses de retraso y discusiones políticas, este jueves el Senado de Italia iniciará a votar sobre la legislación que permita legalizar la Unión Civil entre homosexuales.

Su resultado continúa incierto debido a que los legisladores se confrontan en un tema que reta las costumbres sociales tradicionales, pensamientos ideológicos y es debatido también a nivel político y religioso según expone un artículo de Jim Yardley de The New York Times.

La situación legal es muy complicada para las parejas en Italia. Es el caso de Andrea Rubera quien se casó con su pareja en Canadá, en donde luego pudieron convertirse en padres de tres niños. Sin embargo, cuando regresaron a su natal Italia, su situación legal fue drásticamente cambiada debido a que en Italia no se admitió su relación contraída en Canadá, convirtiéndolo legalmente en una persona soltera. Además, por mandato de las normas italianas, se ordenó dividir la custodia de sus tres hijos.

A nivel político


La senadora Monica Cirinà, una de las impulsoras de la legislación que será debatida este jueves, señala que sabían que la aprobación de la norma no sería un voto fácil. Ello pese a que en varias ciudades, incluyendo Roma, se ofrecen actualmente certificaciones de unión civil, aunque ellas son en su mayoría simbólicas.

El Primer Ministro italiano Matteo Renzi avaló la norma y manifestó su seguridad de que sería aprobada en el 2015. Inclusive algunos líderes políticos, incluyendo el ex premier Silvio Berlusconi, mencionaron que la apoyarían. Sin embargo, este compromiso se ha disuelto desde entonces pues Berlusconi cambió su posición señalando que los congresistas de su partido de centro derecha, Forza Italia, hagan un voto de conciencia.

Renzi declaró que Italia es el único país de Europa sin una norma sobre uniones civiles y buscan llenar ese vacío legal. El premier manifestó también que espera que el debate en el Senado “sea serio y se enfoque en sus virtudes, y no se convierta en un conflicto ideológico”.

Sin embargo, este conflicto sería inevitable debido a que abogados y críticos que se oponen a la legislación están planeando marchas contra ella. Ellos manifiestan que la norma de Unión Civil violaría la Constitución italiana por equipararla con el Matrimonio. Otros cuestionan la existencia de la llamada norma de “Adopción del hijastro” que permitiría a una pareja homosexual adoptar a un niño siempre que una de las parejas sea el padre biológico del menor.

Quienes están de acuerdo con esta propuesta, señalan que la norma solucionaría problemas legales que afectan a parejas homosexuales, especialmente aquellas que se convirtieron en padres a través de la gestación subrogada, es decir, que una mujer geste hijos para un tercero con el que no tiene ningún vínculo genético.

Con la normativa actual de Italia, se considera la paternidad a la persona que mantenga un vínculo biológico con el menor. Sin embargo, el niño no tiene ningún derecho de propiedad o herencia del otro padre.

Los críticos consideran que la norma de “Adopción del hijastro” es un Caballo de Troya que puede eliminar la prohibición de la gestación subrogada en Italia. Por otro lado, defensores de derechos homosexuales cuestionan este argumento señalando que la mayoría de parejas que dejan Italia para seguir este procedimiento son parejas heterosexuales.

La Iglesia Católica


A nivel de la Iglesia Católica, se menciona que en el pasado su papel hubiera tenido un mayor peso oponiéndose a la legislación como en Francia, en donde el 2013 grupos católicos se opusieron en vano a una norma similar). Pero con el fin de promover un tono “más tolerante y misericordioso” el Papa Francisco ha desalentado a curas alrededor del mundo de abordar en temas culturales que podrían alienar la fe en la iglesia.

Esta situación ha creado una división dentro de la Conferencia Episcopal Italiana debido a que su presidente, el Cardenal Angelo Bagnasco, ha alentado a católicos a participar en las marchas contra la legislación en una próxima manifestación por el “Día de la Familia”. En cambio, el secretario general de la Conferencia, monseñor Nunzio Galantino, quien fue elegido en el cargo directamente por Francisco, ha sido más cuidadoso en dirigir a la Iglesia en esta discusión.

 

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