La jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo saber de inmediato que apelaría una decisión que le resultaba “difícilmente comprensible”, después de que la fiscalía pidiera este año su sobreseimiento.

El Consejo de Administración de la institución multilateral de 188 Estados miembro emitió por su lado un comunicado en el que ratificó su confianza en la capacidad de Lagarde “para asumir eficazmente sus funciones”, aun en situación de enjuiciada.

Lagarde había sido acusada en 2013 por negligencia en el caso Tapie, quien acusaba al banco semipúblico Crédit Lyonnais de haber subestimado el valor de la marca de ropa y equipamientos deportivos Adidas cuando el empresario se desprendió de ella en 1993.

El caso fue zanjado en 2008 por una comisión arbitral, que dio satisfacción a Tapie y ordenó pagarle una compensación de casi 404 millones de euros, 45 millones de ellos correspondientes a resarcimientos por daños morales.

Pero el pasado 3 de diciembre, el tribunal de apelaciones de París condenó a Tapie a reembolsar la totalidad de esa sideral suma.

Los jueces intentan determinar si el arbitraje fue producto de un “simulacro” organizado con el aval del gobierno del presidente conservador Nicolas Sarkozy (2007-2012), para retribuir el apoyo del empresario.

El ministro francés de Finanzas, el socialista Michel Sapin, sostuvo este jueves que nada impedía a su predecesora seguir al frente del FMI, dado que no podía ser considerada culpable mientras la justicia no se pronunciara.

 

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