La historia de una joven que bordaba los 20 años, que deambulaba por Roma en situación de calle, se tomó las redes sociales y los principales medios europeos. La adolescente poseía buenos modales, rechazaba cualquier limosna y solo hablaba en inglés. Las imágenes de ella rápidamente corrieron por Facebook y Twitter y surgieron las especulaciones de que se trataría de Madeleine McCann u otra niña pérdida a fines de los 2000.

Pero en cosa de horas se disiparon las dudas. El padre de Embla Jauhojarvi (su verdadero nombre) se contactó con el diario inglés Daily Mail para afirmar que la joven de las fotos era su hija, que es sueca, vivía en Estocolmo, tiene 21 años y había viajado a Roma a estudiar idiomas. La muchacha está diagnosticada con el síndrome de asperger y que había perdido contacto con ella hacía más de seis meses.

El reencuentro

esta historia hoy tuvo un nuevo capítulo, los padres de Embla viajaron a Roma y se reunieron con la joven en la embajada de Suecia, en la capital italiana. El encuentro, sim embargo, estuvo lejos de ser lo esperado.

Según narra el Daily Mail, Embla rechazó a sus padres y, además, pidió seguir viviendo en las calles en Roma. El padre aseguró que “Embla no es la misma. Ella es una persona diferente. Apenas habló con nosotros”.

Tahvo Jauhojarvi agregó que “quiere seguir viviendo en las calles, no quiere volver a la casa. Queremos llevarla a Suecia, pero es muy difícil. Si estuviéramos en nuestro país sería todo más fácil”.

Entre lágrimas, el padre de la joven llamó a las autoridades italianas que ayudaran: “¿Cómo pueden dejarla que vuelva a las calles? Ella no está bien. No puedo dejar que vuelva a dormir afuera y que mendigue comida”.

El padre contó que una vez viajaron a Roma por una semana y desde ahí su hija había quedado enamorada de la ciudad. Comenzó a estudiar italiano. Y mientras el estaba de viaje en Sudáfrica, Embla tomó un tren y desapareció. “No dejó una nota y sabia nada de ella”, aseguró.

“Después de un par de semanas fui a la policía en Suecia pero me dieron que si era mayor de edad era muy poco lo que se podía hacer. Supe que había contratado un curso de italiano al sur de Italia. Llamé y me dijeron que la habían dejado en un tren rumbo a Roma. Y no supe más de ella”, aseguró el padre.

Según la legislación italiana, los servicios sociales no pueden retener la joven de 21 años ni obligaría a viajar con sus padres, pues es mayor de edad.

PUB/AOS