Hace casi cuatro años una mujer de la pampa Argentina y una joven de  Siria, se comunicaban por primera vez gracias a Facebook. Un encuentro de dos primas marcado por las convulsiones políticas y una historia familiar común y más de 13 mil kilómetros de distancia.

Todo comenzó cuando la Belén Nazer, de 37 años buscó en Internet a familiares que pudiera tener en Siria. Ahí contactó a Haneen Nasser, de 24 años, residente en la ciudad de Latakia, en la zona costera del país.

Los primeros chats entre ambas, según reproduce el  diario Clarín, fueron breves, pero con el paso del tiempo se fueron haciendo más extensos y dejaron el Facebook para radicarse en Skype.

Ahí la joven Siria le relataba a su prima cómo sus amigos abandonaban su país ante la amenaza de la guerra. “Me contaba lo que pasaba. Los amigos se iban: uno a Alemania, otro a Turquía. Al principio la guerra le parecía lejana. Pero el año pasado, los combates llegaron a su ciudad”, relata la mujer argentina.

Así fue como surgió la idea de Hannan de escapar del país y Belén se ofreció a recibirla. Iniciaron los trámites con la solicitud de Hannan de una visa de refugiada, mientras su prima seguía paso a paso los trámites del Programa Especial de Visado Humanitario para los extranjeros afectados por el conflicto en la República Árabe Siria.  

Siete meses estuvieron las familias luchando por el sueño de las jóvenes y finalmente la semana pasada el consulado argentino en el Líbano le selló la visa a Hannen.  Sin embargo, pese a la felicidad de las primas, en Siria queda la familia de Hannen, sus padres, una hermana y un hermano.

Belén, desde Argentina espera a la joven que llegará el día domingo a su país y afirma que lo suyo alejado de cualquier tipo de motivación política, “es un acto de amor”.

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