La frontera occidental de Rusia colinda con Estonia, Letonia, Bielorusia y Ucrania. Sin embargo, Moscú dispone de una pequeña provincia totalmente separada del territorio ruso que se encuentra entre Lituania y Polonia, que se baña en el Mar Báltico. Un enclave de importancia estratégica que en los últimos días se ha transformado en el centro de un nuevo capítulo de tensiones entre el Kremlin y la OTAN.

La Provincia de Kaliningrado fue parte del Reino de Prusia, después pasó al Imperio Alemán, siguió siendo germánico en la República en Weimar y finalmente la Alemania nazi pierde ese territorio tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial. Este pequeño enclave cuya capital es Kaliningrado, pasó a manos de la Unión Soviética.

Después de la caída de la URSS, la provincia siguió bajo la administración de Moscú como una federación dentro de la estructura rusa.

Foco de tensión

Ahora la Provincia de Karlinigrado es un nuevo foco de tensiones entre la Alianza del Pacífico de el gobierno de Putin, luego de que Moscú movilizara una gran cantidad de misiles apuntando a Europa, en medio de Lituania y Polonia, dos países que son parte de la OTAN y de la Unión Europea.

"Rusia hará todo lo necesario para garantizar su seguridad en el marco de la expansión hacia sus fronteras por parte de la OTAN", dijo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, a los medios rusos.

Peskov subrayó que "la OTAN es verdaderamente un bloque agresivo" y que Rusia tiene "el derecho soberano" a adoptar las medidas que considere oportunas para defender su territorio de amenazas externas.

Rusia ha desplegado en Kaliningrado sistemas de misiles S-400, misiles tácticos Iskander y baterías móviles costeras Bastion, en respuesta al escudo antimisiles estadounidense en Europa del Este.

El Departamento de Estado norteamericano calificó dicho despliegue de "desestabilizador" para la seguridad europea.

Por su parte, el Ministerio de Defensa lituano aseguró que Moscú intenta evitar el incremento de la presencia militar aliada en la región al que la OTAN se comprometió con sus tres miembros bálticos ex soviéticos (Lituania, Letonia y Estonia).

En respuesta, el portavoz militar ruso, el general Ígor Konashenkov, recordó a Washington que "la región de Kaliningrado es parte inalienable de la Federación Rusa".

Putin considera que el escudo antimisiles norteamericano en Europa y en Asia es una amenaza directa para la seguridad de Rusia, pero descartó que vaya a cometer el mismo error de la URSS de implicarse en una carrera armamentista con EEUU.

El Kremlin ve con buenos ojos los planes del presidente electo norteamericano, Donald Trump, de reducir el peso de EEUU en la Alianza Atlántica.