La Unión Europea está luchando para hacer frente a la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial.

Según las estadísticas, sólo en este año, más de 206 mil solicitantes de asilo han llegado a Europa.
El problema es tan grande que Acnur, la Agencia de Refugiados de la ONU, ha puesto en marcha una campaña y una petición llamada #WithRefugees en el período previo al Día Mundial del Refugiado, 20 de junio, para alentar a los gobiernos a hacer todo lo posible para ayudar a las personas en peligro.
A pesar que el flujo de migrantes a Grecia se ha ralentizado considerablemente, tras el cierre de la ruta de los Balcanes Occidentales y la adopción del acuerdo entre la UE y Turquía, que, desde marzo, ha permitido devolver a “todos los nuevos migrantes irregulares” a Turquía , el número de personas que llegan a Italia está en constante aumento.

Y dadas las favorables condiciones climáticas pronosticadas para este verano, se espera que aumente aún más.

“El estado de los refugiados ahora es mucho peor que el año pasado”, dijo a Publimetro Shailja Sharma, directora de refugiados y estudios de migración forzada en la Universidad DePaul en Chicago. “Los números son más altos y las rutas terrestres de Grecia han sido bloqueadas, lo que ha obligado a navegar por el Mediterráneo”.

La conciencia sobre la crisis y la necesidad de adoptar medidas concretas ha aumentado, pero la solución del problema todavía parece imposible.

Los expertos creen que mientras la guerra en Siria persista y la gente esté obligada a huir de su país debido a la persecución, los refugiados estarán tratando de buscar protección en los países vecinos y en Europa.

Es necesario, por tanto, a nivel estatal crear más canales legales para los migrantes, lo que podría lograrse a través de los programas de reasentamiento, permitiendo a los refugiados reconocidos viajar a la UE de forma segura y legal.

“Los países más ricos ahora entienden la necesidad de alejarse del enfoque episódico hacia la protección de refugiados que ha caracterizado la mayor parte del último medio siglo,” explicó James Hathaway,  principal autoridad en el derecho internacional de los refugiados de Canadá. “Necesitamos en su lugar un sistema global gestionado, organizado para poner en práctica las normas de protección.” Y agregó: “Es ridículo esperar que los refugiados arriesguen sus vidas viajando a un lugar seguro, enfrentando los accidentes geográficos para determinar qué estados cargan con el peso de la protección.”

Aunque se espera que varios cambios se introduzcan en el actual sistema de asilo y migración europea en el próximo mes, tales como una revisión del denominado Reglamento de Dublín, una ley que determina el estado miembro responsable de una solicitud de asilo, así como sistemas nacionales de asilo más armonizadas. También se prevé que la UE concluya un número creciente de acuerdos con terceros países, como Libia, Sudán y Eritrea, con el objetivo de reducir el número de refugiados y migrantes.

“La brecha de desarrollo entre el norte y el sur del Mediterráneo persistirá,” concluyó Norma Rose, asistente de programas de migración y diversidad en el think tank de Bruselas Centro de Política Europea. “Por lo tanto, la UE debería también abrir canales para la migración laboral legal con el fin de reducir los flujos económicos irregulares”.

PUB/FHA