La sequía que vive Bolivia,  la peor en 25 años, afecta al suministro de agua en siete de las principales ciudades del país, entre ellas La Paz. El gobierno boliviano declaró este lunes “emergencia nacional”, decisión que  permitirá al Ejecutivo, gobernaciones regionales y alcaldías “la movilización de recursos económicos para atender un derecho humano como es el agua”, según indicó Evo Morales, explicando que este 2016 fue “el más caluroso de los últimos 100 años”.


Sólo en La Paz, sede de gobierno, el racionamiento de agua afecta a cerca de 340.000 personas, casi la mitad de los 800.000 habitantes de la ciudad.  También tienen problemas de suministro de agua la vecina El Alto, Cochabamba (centro), Sucre (sureste), Tarija (sur), Oruro (oeste) y Potosí (suroeste).


Quienes más están sufriendo la crisis son los habitantes de los sectores nuevos de La Paz, situados al sur  y este de la ciudad y que aglutina más de 90 barrios. “La situación es dura para una sociedad que no está acostumbrada a reutilizar y almacenar agua”, dice Ilbin Linares Oblitas, ciudadana paceña. “La gente está comprando toallitas húmedas, esas para limpiar a los bebés, y las usan para asearse. Otros recurren a usar talco para disimular el cabello sucio. Las oficinas compran botellones grandes de agua de 20 en 20 y por lo tanto, cuando llamamos para que lleven a mi casa no contestan porque incluso, en camionetas están llevando este producto a las zonas afectadas para comercializarlo”, añade.


Las reservas de las represas Incachaca y Hampaturi, cercanas a La Paz y las más importante del país, estaban en 6% y 1% respectivamente, por falta de lluvia en los últimos meses, reconoció la empresa estatal de agua Epsas, cuyos ejecutivos fueron cesados por el presidente Evo Morales, molesto por el mal manejo del problema.

Cansancio de la población


Miguel Vargas, editor del diario boliviano La Razón, explica que “diversas ONG y entidades alertaron de la baja de agua y como el mismo gobierno admitió, tanto la empresa reguladora como la empresa de aguas sabían que las lluvias habían mermado, afectando gravemente a las represas que alimentan el sistema paceño, pero se reaccionó demasiado tarde”.


Centenares de personas protestaron este martes en la zona sur de La Paz, donde viven sectores de la clase media y alta, contra el presidente boliviano, Evo Morales, y culparon a su gobierno de no haber tomado ninguna previsión ante la sequía que ha causado racionamientos de agua en la ciudad. “Esto no es sequía, esto es corrupción”, “Agua, sí. Evo, no”, “Evo cocalero, el agua es lo primero” y “Evo futbolero, el agua es lo primero”, fueron algunos cánticos coreados en la protesta.


La manifestación muestra el cansancio de la población que lleva más de dos semanas con racionamientos que se han agravado:  “Los cronogramas no se cumplen, los horarios en los que dicen que te darán agua, al punto que han terminado suministrando  agua tres horas cada tres días”, señala Linares.


“Tememos que nos dejen sin el servicio en cualquier momento y para ello compré unos turriles (envase para el depósito de agua), yo los compré a 120 pesos bolivianos (poco más de 11.300 pesos chilenos), dos de 60 litros cada uno, pero estos mismos en otras zonas cuestan hasta Bs100 (casi10.000 pesos chilenos). En muchos casos se ha duplicado el precio. Antes, uno de 70 litros costaba 80 (unos 7.500 pesos chilenos), ahora 140 ($13.000). Otro punto es el precio del agua embotellada, en algunas tiendas la botella de litro cuesta hasta Bs 7 (casi 700 pesos chilenos), cuando lo necesario normal era 5 (casi 500 pesos chilenos)”, explica Linares.


Las autoridades decidieron ayer adelantar por unos días las vacaciones escolares en las regiones de La Paz, Oruro y Potosí a causa de la escasez que han generado los racionamientos. En las tres regiones, la conclusión del año escolar estaba prevista para el 7 de diciembre, pero tras evaluar la situación de los centros educativos afectados por los racionamientos, se decidió anticipar el período de vacaciones para los escolares.


El gobierno responsabiliza de la falta de agua al cambio climático, mientras la oposición culpa de negligencia al Ejecutivo y a la actividad minera que realizarían empresas privadas chinas en las faldas del nevado Illimani (6.400 msnm) al sur de La Paz, lo que ha desmentido el presidente.
“Aunque el presidente culpe al cambio climático, es que su equipo no es apto, encima nos dice que nos preparamos para lo peor”, reclama Linares.

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