Con las reformas adoptadas, en medio de protestas, los ministros debatirán por primera vez desde el primer rescate financiero en 2010 cómo hacer viable la colosal deuda de Grecia, que alcanza 180% del PIB.

Este debate fue una de las magras victorias que obtuvo el primer ministro griego Alexis Tsipras al cabo de meses de críticas negociaciones que desembocaron en el acuerdo sobre el tercer rescate a Grecia por 86.000 millones de euros el verano pasado.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pone como condición para participar en el rescate que se estudie la manera de aligerar la deuda algo a lo que Alemania se opone, aunque quiere que el organismo internacional participe en el rescate.

Tsipras, y su ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, esperan que, con las impopulares reformas aprobadas, sus socios de la zona euro den su aval ahora a los nuevos tramos de la ayuda y allanen el camino para el debate sobre la deuda.

El país ha recibido hasta el momento 21.400 millones de euros, y debe pagar 2.300 millones de euros al Banco Central Europeo (BCE) el 20 de julio. Al término de la primera revisión del programa, Atenas debería recibir al menos 5.400 millones de euros.

Para el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, Grecia "cumplió". "Hicieron todos los esfuerzos que les pedimos y nadie puede poner en duda su sinceridad", dijo a la AFP.

"Cumplimos con nuestro compromiso", dijo este lunes Olga Gerovassili, portavoz del gobierno griego en declaraciones a una radio.

"Lo que está en juego hoy es la discusión sobre la deuda, el FMI reconoce que no es viable y considera que incluso con las medidas votadas, el objetivo de un excedente primario [sin el servicio de la deuda] de 3,5% en 2018 no es viable a largo plazo", añadió.

El FMI y la zona euro difieren sobre este punto. Para la Comisión Europea, Grecia alcanzaría un excedente primario de 3,5% en 2018, año en que finaliza el tercer rescate, para el Fondo este objetivo es irrealista.

Para zanjar esta diferencia coincidieron en pedirle a Grecia el voto de medidas adicionales, legisladas y acordadas con los acreedores, que serían implementadas si Grecia incumple este objetivo dentro de dos años.

Pero Atenas propone en cambio tener libertad para operar recortes automáticos en el caso de no alcanzar este objetivo, lo que Christine Lagarde, directora gerente del FMI, consideró como "no muy creíbles" e incluso "no muy deseables", según una carta dirigida a los 19 ministros de la eurozona.

El punto figura en el orden del día de esta reunión extraordinaria del Eurogrupo.

Los acreedores ya descartaron no obstante una quita de deuda para Grecia y se orientan más bien hacia una reestructuración de los vencimientos, o tasas de interés más bajas.

La posición del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schauble (conservador), es una de las más esperadas este lunes, luego de que Sigmar Gabriel, vicecanciller y principal figura socialdemócrata de la coalición en el poder en Berlín, expresó su deseo de dar muestra de cierta flexibilidad con Atenas.

"Todos saben que los griegos no pueden soportar el peso de la deuda", declaró Gabriel el domingo a la televisión alemana RTL.

El sábado, Tsakalotos instó a sus homólogos de la zona euro a que den su aval a las reformas efectuadas asegurando que sería una "declaración clara" de que "Grecia está en el buen camino".

Pero les advirtió para que eviten "una nueva crisis griega".

 

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