El candidato de extrema derecha Norbert Hofer lideraba este domingo la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Austria, con un 36,7% de los votos y 17 puntos de ventaja sobre su rival más cercano, un ecologista, según sondeos a boca de urna.

El segundo sitio de esta primera vuelta lo disputaban el ecologista Alexander van der Bellen y la independiente Irmgad Griss, con un 19,7 y un 18,8%, respectivamente.

Si se confirma este resultado, sería la primera vez que los dos grandes partidos tradicionales, socialistas y conservadores, quedan eliminados en la primera vuelta. El actual Gobierno de Austria está formado conjuntamente por el Partido Socialdemócrata (SPÖ) y el Partido Popular (ÖVP).

Según la proyección, el candidato del SPÖ Rudolf Hundstorfer quedaría cuarto con 11,2%, levemente por encima del representante del ÖVP, Andreas Khol.

El único candidato que quedaría por detrás de los partidos tradicionales sería Richard Lugner, un magnate de la construcción de 83 años, conocido por su matrimonio con una modelo de Playboy 57 años menor, que obtendría 2,4%.

Este sería el mejor resultado a nivel federal del FPO, desde que participó en un gobierno de coalición en 2000 bajo el liderazgo del controvertido Jorg Haider, que incluso llevó a la Unión Europea a establecer sanciones contra Austria.

Pese a que la función del presidente austriaco es esencialmente honorífica, un fracaso de los candidatos de los grandes partidos podría suponer una advertencia para el canciller Werner Faymann (SPÖ) y para el vicecanciller Reinhold Mitterlehner (ÖVP), cuyo mandato finaliza en 2018.

El desgaste del poder se ve reforzado por el hecho de que estas dos formaciones gobiernan juntas desde hace ocho años, lo que convierte al FPÖ y a los Verdes en los únicos partidos de la oposición, afirman los analistas.

"Como en otras partes de Europa, estamos asistiendo a la erosión de los partidos tradicionales, que no han conseguido renovarse desde hace diez años ni atraer a nuevos votantes", explicó a la AFP antes de la elección el politólogo Peter Hajek.

Además, la crisis de los migrantes y el aumento del desempleo también afectó a los partidos tradicionales en beneficio de la formación de extrema derecha FPÖ, que superó la barrera del 30% de votos en varios municipios durante las elecciones locales del año pasado.

"Normalmente, las elecciones presidenciales se centran en la personalidad de los candidatos. Pero este año, temas como los refugiados o el desempleo jugarán también un papel", explicó Karin Cvrtila, del instituto OGM.

 

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