El cardenal y primado de Gallias llegó hacia las 06h00 GMT a la brigada de protección de la familia como testigo, por el momento no imputado, en el marco de una investigación preliminar.

Cuando termine, la fiscalía tendrá que decidir si continua investigando y, si es así, transmitir entonces el caso a un tribunal o a un juez de instrucción.

El interrogatorio coincide con la publicación la semana pasada de una carta del papa Francisco, que hasta ahora ha apoyado a Barbarin, en la que abre la vía a la revocación de obispos en caso de "negligencia" en casos de pederastia.

El cardenal Philippe Barbarin tendrá que dar explicaciones sobre el caso del sacerdote Bernard Preynat, inculpado en enero pasado por agresiones sexuales cometidas entre 1986 y 1991 contra varios 'boy scouts'.

El caso es complejo porque se trata de hechos remotos y Barbarin, que asegura no haber encubierto nunca ninguna agresión sexual, no llegó a la diócesis de Lyon hasta 2002, once años después de las últimas agresiones investigadas por la justicia.

Las principales incógnitas son desde cuándo estaba al corriente la jerarquía, de qué información disponía y quién la proporcionó, y por qué la Iglesia dejó en el cargo al sacerdote, que estaba en contacto con niños, sin denunciarlo hasta 2015.

Las respuestas de la Iglesia a estas cuestiones han variado con el tiempo. En un primer momento, Philippe Barbarin dijo haber contactado con una víctima en 2014. Más tarde, explicó que había oído hablar del caso en 2007-2008 a través de una tercera persona. Las fechas son importantes, porque los delitos de encubrimiento prescriben al cabo de tres años.

- "Errores de gestión" -

El 25 abril, en una reunión del clero de Lyon, Barbarin reconoció "errores en la gestión y en el nombramiento de algunos sacerdotes" y también pidió perdón a las víctimas. Poco después, se reunió con el papa Francisco en el Vaticano, que le dio todo su apoyo.

Pero las víctimas, reunidas en la asociación La Parole Libérée (La palabra liberada), aseguran que el arzobispado hizo todo lo posible para encubrir las agresiones de Preynat, siguiendo la política que existía desde la década de 1970. Al menos seis víctimas han denunciado los hechos.

Existe otra investigación preliminar, también por encubrimiento, por el caso de un alto funcionario del Ministerio del Interior que dijo ser víctima de agresiones sexuales por parte de otro sacerdote de Lyon en los años 90, cuando tenía 16 y 19 años.

El caso de Preynat fue desvelado en octubre del año pasado por la propia diócesis y desde entonces se han ido revelando nuevos casos en un escándalo que ya afecta a toda la Iglesia francesa.

Otros miembros de la diócesis de Lyon han sido investigados y hubo al menos dos registros en el arzobispado. Barbarin ya había testificado en otros casos, pero es la primera vez que lo hace en un caso de encubrimiento.

El próximo viernes, el tribunal de apelación de Lyon se pronunciará sobre si hay prescripción en el caso de Preynat. Si fuera el caso, la defensa de Barbarin considera que ya no sería posible imputar al cardenal, aunque no todos los juristas están de acuerdo.

El único obispo condenado en Francia por encubrimiento de abusos sexuales fue Pierre Pican, condenado en 2001 a tres meses de prisión condicional.

 

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