El triunfo en Estados Unidos de Donald Trump, con un programa populista, pesa sobre la carrera presidencial en Francia y alimenta las tensiones entre los aspirantes a la investidura de la derecha, frente a una extrema derecha que ha recobrado impulso.

El primer ministro francés, Manuel Valls, consideró este jueves "posible" que Marine Le Pen, candidata del ultraderechista Frente Nacional, gane las elecciones presidenciales de mayo de 2017.

"Todos los sondeos dicen que la candidata Marine Le Pen estará en la segunda vuelta (...) Esto significa que el equilibrio de la vida política francesa cambiará totalmente", aseguró el primer ministro durante una visita a Berlín.

Los temas "Trump" y "Le Pen" serán sin duda abordados el jueves durante el último debate entre los siete candidatos a las elecciones primarias de la derecha francesa, antes de la primera vuelta de estos comicios el domingo.

Estas primarias son clave ya que, según los sondeos, el campeón de la derecha tiene grandes posibilidades de alcanzar la segunda vuelta de las presidenciales junto a Marine Le Pen.

Los dos grandes favoritos de estas primarias, el ex primer ministro Alain Juppé y el expresidente Nicolas Sarkozy, se presentan ambos como el mejor candidato para impedir que la extrema derecha llegue al poder en mayo de 2017, pero cada uno tiene su propia estrategia.

Sarkozy, de 61 años, ha adoptado un discurso contra las élites y la globalización, posicionándose como el candidato del "pueblo", lejos de la imagen de "presidente de los ricos" que heredó de su paso por el Elíseo (2007-2012).

Asimismo, Sarkozy ha centrado su campaña en los temas predilectos de la extrema derecha: la inseguridad, la inmigración, la identidad y el islam, para cortejar al electorado del Frente Nacional.

"¿Cuántos Brexits, cuántas elecciones estadounidenses, cuántos referéndums europeos perdidos necesitan para que finalmente escuchen la cólera del pueblo?", lanzó el martes el expresidente en un mitin en Niza (sureste).

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