La llamada confirmó los temores de su madre: Marlin Stivani Nivarlain, de 16 años, se encontraba en Irak, adonde había viajado con su novio el pasado junio para unirse al Estado Islámico. Ahora, la joven pedía ayuda para escapar de allí. Inmediatamente, el Gobierno de su Suecia natal contactó con las autoridades del Kurdistán iraquí, pidiéndoles ayuda para localizar a la joven. Merecía la pena intentarlo: los kurdos mantienen una formidable red de espías en el norte de Irak, y alguien como Nivarlain llama la atención.

El pasado miércoles, la operación culminó con éxito: las fuerzas antiterroristas "peshmerga" liberaron a la adolescente cerca de Mosul, según informó el gobierno Regional del Kurdistán en un comunicado. De momento no se conocen más detalles.

En su primera entrevista tras ser rescatada, la joven de 16 años  ha relatado a una televisión kurda que conoció a su novio a mediados de 2014 después de dejar la escuela. "Al principio estábamos bien, pero él comenzo a ver vídeos del Isis y a hablar sobre ellos", ha explicado. "Luego dijo que quería ir a donde está el ISIS y yo dije que bien, que ningún problema. No sabía qué significaba ISIS, ni el islam, nada".

La pareja salió de Suecia a finales de mayo de 2015 y viajó a través de Europa en tren y autobús hasta alcanzar la frontera turca en la provincia de Gaziantep. Desde allí, los jóvenes cruzaron a Siria, donde un grupo de militantes del ISIS los recogió y llevó junto a otras personas a Mosul, en la vecina Irak.

Les dieron una casa, sin electricidad ni agua corriente. "No tenía dinero, fue una vida realmente dura", ha asegurado. "Cuando conseguí un teléfono llamé a mi madre y le dije que quería regresar a casa". En la entrevista, en la que sonríe de vez en cuando y parece relajada, la joven compara también su vida en Europa y bajo el control del Isis: "En Suecia tenemos de todo. Cuando estuve allí, no teníamos nada".

 

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