El candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, cuya campaña ha estado marcada por un virulento discurso contra la migración, mantendrá este miércoles una reunión con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, en una cita que analistas califican de "incomprensible" y que sólo beneficiará al estadounidense.

De México ha dicho que es enemigo de Estados Unidos, ha calificado a sus inmigrantes de "criminales" y "violadores" y ha hecho de la construcción de un muro fronterizo de más de 3,000 kilómetros que divida ambas naciones una de sus propuestas estrellas.

 

-La primera declaración de Trump en tono poco amigable con relación a los mexicanos ocurrió el 22 de junio de 2015, en un mitin de precampaña donde dijo: "Cuando México envía su gente, no envían a los mejores. Envían gente que tienen muchos problemas". Los inmigrantes mexicanos, aseguró, "traen drogas, crimen, son violadores y, supongo que algunos son buenas personas".

-En ese mismo acto, en el que oficializó su postulación como precandidato, adelantó su segunda controversial propuesta: la construcción de un muro fronterizo entre Estados Unidos y México. Además aseveró días después que México pagaría los 10,000 millones de dólares que se calcula que costaría el muro fronterizo de 1,000 millas de longitud. "México va a pagar (el muro) porque no nos están haciendo ningún favor. Podrían parar todo este comercio ilegal si quisieran, inmediatamente. México va a pagar por ese muro. Es una pequeña porción del dinero que perdemos y del déficit que tenemos con México",

-Trump aseguró en Phoenix, Arizona, que multará al país con "100 mil dólares por cada persona que entre de forma ilegal a Estados Unidos. Esto se ha convertido en un movimiento. No podemos ser grandes de nuevo si no tenemos una frontera".

-También en Phoenix, cuando un grupo de migrantes interrumpió su discurso gritando "Alto al odio", a lo que Trump respondió: "Me pregunto si el gobierno mexicano los envió, pienso que sí". Después dijo a su público: "No se preocupen, recuperaremos a nuestro país".

-Respecto a la fuga del narcotraficante mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán, la cárcel de máxima seguridad en la que se encontraba en México dijo: "El narcotraficante más grande de México escapa de la cárcel. Increíble corrupción y Estados Unidos está pagando el precio. ¡Se los dije!", escribió el empresario.

Y siguió: "Los Estados Unidos invitarán a 'El Chapo', el narcotraficante que acaba de escapar de prisión, a convertirse en ciudadano estadounidense porque nuestros 'líderes' no pueden decir ''NO'. El Chapo y los cárteles mexicanos de la droga utilizan la frontera sin impedimentos, como si fuera una aspiradora. Nosotros tenemos a los asesinos, drogadictos y criminales y ellos se llevan el dinero. ¿Cuándo comenzarán a disculparse los medios y las personas por mi declaración "México está enviando", la cual resultó ser cierta? El Chapo".

-Otro de los comentarios explosivos de Trump en la campaña ha sido la promesa inicial de expulsar a todos los inmigrantes indocumentados de Estados Unidos, un total de 11 millones de personas, propuesta que en las última dos semana a matizado, tanto él como su jefa de campaña, al decir que sólo deportaría a quienes tengan antecedentes criminales.

La campaña de Hillary Clinton no tardó en reaccionar a la noticia, al recordar en un comunicado los múltiples ataques que Trump ha dirigido a México y los mexicanos a lo largo de su campaña.

"Lo que verdaderamente importa es lo que Donald Trump diga a los votantes en (su discurso en) Arizona, no en México, y si sigue decidido a separar familias y deportar a millones", dijo la directora de comunicaciones de Clinton, Jennifer Palmieri.

Frente a las críticas e insultos del candidato republicano hacia los mexicanos, extraña que el presidente mexicano, que  llegó a comparar el lenguaje del entonces aspirante a la candidatura republicana con el de los dictadores Adolfo Hitler y Benito Mussolini, ahora lo invite a México. 

 

 

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