Una polémica ley de identidad de género, que permite que las personas transexuales actualicen datos de sexo e identidad en los documentos legales, fue aprobada por la cámara de Diputados y pasó a revisión del Senado, en medio de protestas de las Iglesia católica y evangélica, las mayores de Bolivia.

La presidenta de la cámara de Diputados, de mayoría oficialista, Gabriela Montaño, consideró que la ley "permite devolverle la vida, la posibilidad de la felicidad a cientos de personas que sufren discriminación y violencia que llega hasta la muerte".

La norma pasará a consideración de la cámara de Senadores, también de mayoría oficialista, antes de ser promulgada por el presidente Evo Morales. De seguir ese tránsito, las personas transexuales y transgénero mayores de 18 años podrán cambiar su identidad ante la ley.

El líder del colectivo de GLBT, David Aruquipa, consideró que "se ha hecho justicia por una población que ha sido históricamente excluida".

El flamante defensor del Pueblo, David Tezanos, que contribuyó en un anterior cargo público a la redacción de la norma, señaló que ese colectivo "aún es víctima de discriminación, maltrato, violencia, burla y otras acciones que afectan el pleno goce de derechos".

La Iglesia católica hizo un llamado en tanto al Congreso a debatir públicamente la ley "en el entendido que toda norma tiene como criterio fundamental su servicio al bien común, en especial aquéllas que afectan a la familia, célula básica de la sociedad".

Mientras, el pastor evangélico Sergio Gutiérrez, llamó a tratar el asunto en un referéndum nacional.

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