En el último tiempo, el autodenominado Estado Islámico ha disfrazado sus ataques terroristas en actos hechos por presuntos “lobos solitarios”: en mayo de 2014 una persona abrió fuego en el Museo Judío de Bruselas, Bélgica, donde tres personas fallecieron. En agosto de 2015, un ciudadano marroquí se subió a un tren que viajaba de Ámsterdam a París y abrió fuego con un fusil AK-47; nadie resultó muerto. En enero de 2016, la policía francesa mató a una persona que trató de entrar a una comisaría parisiense armado con un cuchillo carnicero y un cinturón explosivo falso: el tipo llevaba una bandera del Isis. Este año, después del Ramadán, también han habido sendos ataques en Turquía, Bangladesh, Irak,, Afganistán, Yemen y El Líbano, además de la guerra de Siria.

Los últimos casos en occidente ocurrieron la semana pasada. El jueves 14 de julio un tipo tiró un camión sobre una multitud en Niza provocando el mayor ataque en lo que va de este año en suelo francés. Unos días después, un sujeto atacaba a los pasajeros de un tren que viajaba por el sur de Alemania. “Los voy a degollar en sus ciudades”, decía Mohamed Riad, el atacante que amenazaba a los occidentales en un video difundido por el Isis. En ambos casos también se habló de ataques de ”lobos solitarios”, tipos que por iniciativa propia cometen crímenes contra la población civil. Como lo hecho por el noruego Andres Breivik, quien en 2011 hizo detonar una bomba en el centro de Oslo y luego abrió fuego en un pequeño islote cercano a la capital. Al final, 77 personas fallecieron en el acto.

Ejemplos como estos hay montones, mientras los servicios secretos y antiterroristas en Europa se esfuerzan por detener estos ataques que son frecuentemente calificados por la prensa como de “lobos solitarios”. “Y de hecho, no existen tantos ‘lobos solitarios’ asociados al extremismo islámico como suelen aparecer en la prensa”, dice Michel Wieviorka, sociólogo francés especializado en violencia y terrorismo, a Publimetro. “En muchos casos, los atacantes que han sido considerados como ’lobos solitarios’ inmediatamente después de que hacen sus ataques, dejan de serlo cuando se descubre que han tenido contactos”, agrega. Como fue el caso del atacante de Niza.

Pero, ¿qué es exactamente un ‘lobo solitario’ y por qué es tan difícil rastrearlos?

Un “lobo solitario” es un tipo que efectúa un ataque contra otras personas siguiendo sus propias iniciativas y motivaciones, que pueden ser de cualquier tipo. Según datos del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo, los ataques hechos por ‘lobos solitarios’ representan el 70% de los ataques terroristas a las sociedades occidentales en los últimos 10 años.

“Sin embargo, y esto es lo interesante, estos ataques están asociados solo de forma minoritaria al extremismo islámico. La mayoría están ligados a individuos asociados a la extrema derecha, al nacionalismo o a la xenofobia”, explica Guido Larson, experto en terrorismo y profesor de la Universidad del Desarrollo. El noruego Breivik era un “lobo solitario”.

“Lo llamativo, a mi juicio, es que se piensa exactamente al revés”, agrega Larson. “Se piensa que los ataques por ‘lobos solitarios’ están todos o la mayoría asociados al extremismo islámico, cosa que empíricamente no es así”. Para el experto, esto muestra la mecánica del terror y la forma en que funciona la sicología de las sociedades occidentales. “Y grafica parte de un hecho: una que en realidad se está haciendo frente a percepciones y miedo sicológico más que a realidades”, dice Larson. En Estados Unidos, por ejemplo, se realizan más ataques de "lobos solitarios" que de organizaciones yihadistas, aunque los de estos últimos causan más impacto. Como el atentado a las Torres Gemelas de 2001.

Además, explica porqué enfrentarse a este tipo de atacantes es tan difícil. “Es difícil porque las estrategias de las agencias de inteligencia y de contraterrorismo elaboran sus protocolos en base a modelos generales que aplican a grupos específicos”.

¿Cómo saca provecho el Isis de esto?

Debido a que el Estado Islámico está perdiendo terreno en Irak y Siria, y a lo complicado que se lo han puesto los servicios de seguridad e inteligencia de Europa para el reclutamiento de combatientes, es que han hecho un llamado a potenciales seguidores para que propaguen el terror en todo el mundo.

¿Quiénes han respondido a este llamado? “En el principio la radicalización de una persona no está ligada al Islam, sino que muchos otros factores como la exclusión social o las dificultades en la vida privada”, explica Wieviorka. Y agrega: “Cuando una persona está perdida, buscando algún sentido a su vida y no sabe lo que quiere y solo quiere transferir su odio a la sociedad en forma de violencia, y después el Isis le explica a esta persona que no es él sino que es la sociedad la que está mal y que esta persona está haciendo bien matando a otra gente… eso es lo que hace al Isis tan eficiente, y es por eso que encontrar a un ‘lobo solitario’ puro es muy poco probable”.

Es así que personas que han cometido ataques afirmaron hacerlos en nombre del Estado Islámico, o en respuesta a este llamado. Esto ha significado que personas como el atacante de Niza se hayan radicalizado en cuatro días, un tiempo relativamente corto como para poder detenerlos antes de que lleven a cabo sus intenciones. Aunque según explica Guido Larson, siempre pueden ir dejando pistas. “Por ejemplo, individuos proclives a tener una presencia alta en redes sociales pueden eventualmente ser detectados con anterioridad”. También le atribuye una alta importancia a la participación de la sociedad en la detección de posibles terroristas. “Para resolver este problema, se requiere de una población activa y de un aparato de inteligencia sofisticado”.

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