De acuerdo con los datos que van desde 1970 a 2012 el mundo sufrió una disminución del 58 por ciento en abundancia de la población de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, lo que hace una disminución anual media del 2 por ciento. El informe afirma que si la tendencia continúa, la población de especies podría disminuir en promedio en un 67 por ciento en 2020. Metro pone de relieve los últimos datos y cifras sobre la salud de nuestro planeta y el impacto de la actividad humana.

Marco Lambertini, director general de la WWF, entregó a Publimetro Internacional alguna conclusiones del estudio.

¿Cuáles son los principales problemas que quedan o que aparecieron?
-Las actividades humanas están empujando al planeta y sus sistemas naturales al borde. Cuando se trata de la vida silvestre, las principales amenazas identificadas en el informe están directamente vinculadas a actividades humanas, incluyendo la pérdida de hábitat, la degradación y sobreexplotación de la vida silvestre. Además, el informe muestra cómo la forma de producir y consumir alimentos, la forma en que suministramos energía a nuestras vidas, incluso nuestras decisiones de inversión están llevando nuestro planeta cada vez más hacía una catástrofe, pero también podrían contener las soluciones para arreglar la situación.

¿Cómo deberían resolverse estos problemas?
-Nos enfrentamos a un doble reto: mantener la naturaleza y sus servicios y crear un hogar equitativo para las personas en un planeta con recursos limitados. Tenemos que pasar de la toma de decisiones a corto plazo hacia la adopción de un compromiso a largo plazo, global y una visión intergeneracional. Una parte fundamental de este sería reformando nuestros sistemas alimentarios y energéticos.
La producción de alimentos es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad a través de la degradación del hábitat, la sobreexplotación de las especies, la contaminación y la pérdida de suelo. Se necesitan nuevos modelos de producción y consumo para formar un sistema alimentario sostenible y resistente que pueda absorber y recuperarse rápidamente de choques, mientras que proporcione de forma continua alimentos a muchas más personas.
Tenemos que hacer la transición a un enfoque que desacople el desarrollo humano y económico de la degradación del medio ambiente, tal vez los cambios culturales y de comportamiento más profundos experimentados por cualquier civilización.

Si no se resuelven a tiempo, ¿qué podría suceder?
-El Informe nos muestra que si las tendencias actuales persisten, las poblaciones de vida silvestre globales podrían disminuir en dos tercios para el año 2020, en comparación con los niveles de 1970, en el lapso de un mero medio siglo. Esto no es sólo sobre la vida salvaje que a muchos de nosotros nos encanta. A medida que disminuye la biodiversidad, estamos debilitando la capacidad de la naturaleza para proporcionar servicios vitales para nosotros: agua potable, aire puro, comida y un clima estable, todo esencial para la supervivencia humana.

¿Qué viene?
- Afortunadamente, el 2020 es también un año que promete. Los compromisos adquiridos en el marco del acuerdo sobre el clima París entrarán en funcionamiento, y las primeras acciones ambientales bajo el nuevo plan de desarrollo sostenible del planeta deberían entregarse. Si se implementan, estas medidas, junto con el cumplimiento de las metas de biodiversidad internacionales establecidas para 2020, podría ayudar a lograr las reformas necesarias en los sistemas alimentarios y energéticos del mundo para proteger la vida silvestre en todo el mundo.
Ahora es el momento de repensar cómo producir, consumir, medir el éxito y valorar el entorno natural. La protección del medio ambiente junto con el desarrollo económico y social requiere de un cambio de sistema urgente por parte de los individuos, empresas y gobiernos para pasar de un enfoque miope a un enfoque visionario que valore las generaciones futuras.