Hace menos de 48 horas que Donald Trump fue elegido como nuevo presidente de los Estados Unidos, y los medios de comunicación ya han comenzado a especular con la conformación de un posible gabinete de gobierno. Los puestos clave: el Departamento del Tesoro, el Departamento de Estado, el Departamento de Defensa y el Departamento de Energía.

Para el departamento del Tesoro, encargado de administrar los fondos públicos y recaudar impuestos, además de trabajar con las políticas fiscales y con la evasión de impuestos, el nombre que suena más fuerte es el de Steve Mnuchin. Este hombre de 62 años es un multimillonario graduado de Yale que trabajó en la compañía financiera multinacional Goldman Sachs. Mnuchin, además, financió la campaña de Mitt Romney en 2012 y fue nombrado por Donald Trump para ser su asesor financiero en la campaña de 2016. Según los planes de Trump, sería el encargado de llevar a cabo las políticas financieras proteccionistas con la industria manufacturera estadounidense.

La secretaría de Estado, principal encargado del Departamento de Estado (relaciones exteriores), quedaría a cargo de Newton Gingrich, un político republicano ex presidente de la Cámara de Representantes. El republicano de 72 años fue uno de los principales impulsores del impeachment político contra Clinton por el caso Lewinsky. Congresista durante 20 años, Gingrich es una de las personalidades más importantes del Partido Republicano, y compitió contra Mitt Romney en el 2012 por la nominación del partido a la candidatura presidencial de ese año. Durante esta campaña ha sido uno de los más fervientes defensores de la candidatura de Trump, con quien comparte carácter.

Para la cartera de Defensa, el nombre que suena más fuerte es el de Michael Flynn, un veterano ex teniente general del ejército de Estados Unidos que sirvió como director de la Agencia de Inteligencia de Defensa entre 2012 y 2014, bajo el gobierno de Barack Obama. Flynn, de 58 años, también ha servido como director asistente de la Inteligencia Nacional, encargada de asesorar al presidente en materias de seguridad nacional. También fue uno de los nombres fuerte que sonaron para ser el vicepresidente de Donald Trump en mayo de este año.

El Departamento de Energía sería liderado por un empresario con inversiones en la industria petrolera. Harold Hamm, de 70 años, ha sido uno de los principales asesores de Trump en la creación de un plan energético para el país. Este consiste en bajar las trabas impositivas a uso de energías convencionales no renovables, como el petróleo y sus derivados. Es director ejecutivo de la compañía de gas y petróleo Continental Resources de Oklahoma, y es amigo personal de Trump desde hace varios años.

El nuevo presidente ya ha planteado la posibilidad de que algunas carteras, como la de Educación, desaparezcan por considerarlas “inútiles”. Además de esta, se ha referido también a la desaparición de la Agencia de Protección Ambiental, aunque posteriormente ha declarado que pretende darle un cambio de enfoque a su labor, concentrándose en el resguardo del aire limpio y de la calidad del agua al interior del país.

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