Lula asumió este jueves como jefe de gabinete de la cuestionada Dilma Rousseff, presidenta de Brasil. Esto, luego de que el miércoles en la noche miles de brasileños salieran a las calles en protesta por el nuevo cargo que ejercerá el ex presidente, manchado por acusaciones de corrupción. Esto, solo tres días después de las mayores manifestaciones en democracia en Brasil.

Da Silva fue juramentado por Rousseff en un acto realizado en el Palacio presidencial de Planalto, que fue cercado por cientos de personas que expresaban su apoyo al Gobierno o su rechazo al ingreso del exmandatario al gabinete.

Anoche, una conversación telefónica fue desvelada tras haber sido interferida en el marco de las investigaciones por el caso Petrobrás, del cual está encargado el juez Sergio Moro. En ella, se escucha cómo Dilma le dice a Lula "usa este papel si lo necesitas. Es el acta (de ministro)". Así, la justicia ordinaria no podría hacer nada en contra de él, sino que será el Supremo Tribunal Federal el que tendrá la potestad para juzgarlo. Esto reafirma las sospechas de que la investidura del ex presidente se debe al fuero que le otorga el cargo de ministro.

Dilma ha desmentido esta versión, diciendo que eso sería subestimar a la justicia federal en relación a la ordinaria. De todas formas, mucha gente en Brasil no le cree; durante la ceremonia de investidura, se escucharon gritos de "Fuera Dilma", "Fuera PT (Partido de los Trabajadores)". También hubo gritos de apoyo, que acusaban a la oposición de intentar un "golpe de estado", lo que lleva la discusión un peldaño más lejos. La misma Dilma Rousseff respondió a los gritos en su contra diciendo: "La gritería de los golpistas no pondrá de rodillas" a Brasil.

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