En pleno desierto, decenas de 'pick-up', camionetas y camiones fueron destruidos cuando se dirigían hacia las zonas que aún controla el EI en Irak y la vecina Siria.

En este paisaje llano, los vehículos repartidos en varios convoyes no pudieron escapar a los precisos bombardeos lanzados desde helicópteros o aviones, según las imágenes divulgadas por el Ministerio iraquí de Defensa.

Los bombardeos, iniciados el martes por la noche, iban dirigidos contra los combatientes que huían de las últimas posiciones controladas por el grupo yihadista en Faluya, precisó el Centro de de Coordinación de Operaciones contra el EI.

"Nuestros héroes de la aviación militar destruyeron más de 200 vehículos", afirmó el portavoz Yahya Rasool, en referencia a un masivo convoy formado por centenares de automóviles que se dirigían hacia el desierto desde el sur de Faluya, tratando de alcanzar zonas que el EI aún controla, cerca de la frontera con Siria.

Rasool señaló que más de 150 combatientes habían muerto por los ataques, pero no aclaró cómo los habían contabilizado e identificado.

Al menos otros 60 vehículos fueron destruidos posteriormente por otros ataques aéreos en el noroeste de la ciudad, señaló a la AFP el comandante en jefe del Centro de Operaciones de Anbar, Ismail Mahalawi, que no pudo precisar el número de yihadistas muertos en los ataques.

- Intento desesperado -

"Se trataba de un intento desesperado por parte de los terroristas de huir hacia sus zonas de Al Qaim, cerca de la frontera con Siria, y de Tartar", explicó Mahalawi.

Tartar es un lago en el Éufrates a caballo entre las provincias de Anbar y Salahedin, en pleno desierto. De ahí, los yihadistas pueden llegar a Mosul, la segunda ciudad de Irak y que ya es el único bastión que sigue en manos del EI.

Las fuerzas iraquíes han recuperado completamente el control de Faluya, emblemático bastión del EI a solo 50 kilómetros de Bagdad, tras una vasta operación lanzada en mayo. Los yihadistas también perdieron el control de Tikrit y Ramadi.

Para esta última operación, las tropas iraquíes fueron apoyadas por los bombardeos llevados a cabo por los aviones de la coalición internacional liderada por Estados Unidos, que efectuaron centenares de salidas.

Según los informes militares, a los yihadistas no les quedó otra opción que escaparse de Faluya en convoyes, tomando carreteras totalmente al descubierto, un intento calificado de casi suicida.

El jefe de la aviación iraquí, en un vídeo divulgado por el Ministerio de Defensa, precisó que "la mayoría" de los yihadistas muertos "eran combatientes extranjeros que rehusaron rendirse a nuestras fuerzas" en Faluya. Los que huyeron "dejaron los cadáveres en el desierto y se llevaron con ellos a algunos heridos", añadió el general Hamed al Maliki.

No es posible determinar cuántos yihadistas pudieron huir y lograron llegar a las zonas controladas por el EI.

Tras su victoria en Faluya, las fuerzas iraquíes se concentran ahora en recuperar Mosul (norte), ciudad hacia la que progresan desde el sur y el este.

 

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