"Aún no conocemos" las motivaciones del tirador, dijo Obama en la Casa Blanca, tras discutir con sus asesores de seguridad sobre el peor tiroteo en la historia estadounidense.

El mandatario dijo que el atacante, Omar Mateen, parecía haber absorbido diversos tipos de "información extremista" en internet.

"A estas alturas vemos que no hay evidencias claras de que fuese dirigido desde el exterior", dijo Obama, precisando que la investigación estaba en su "etapa preliminar".

"Parece que en el último minuto anunció lealtad al (grupo yihadista) Estado Islámico, pero no hay evidencia hasta ahora de que de hecho fuera dirigido por ellos", añadió.

"Tampoco hay evidencia directa de que era parte de un ataque mayor", dijo Obama.

La radio del grupo Estado Islámico se atribuyó este lunes el ataque, confirmando lo adelantado el domingo por la agencia Amaq, afín a la organización, y presentó a Omar Mateen, como "uno de los soldados del califato en Estados Unidos".

El ataque perpetrado en el club Pulse, un emblema de la comunidad gay de Florida, mientras celebraba una "noche latina" el sábado dejó 49 muertos y más de 50 heridos, muchos de ellos con apellidos de origen latino.

El mundo político estadounidense reaccionó rápidamente al tiroteo, con liberales argumentando la necesidad de mayores controles al acceso a las armas y los conservadores exhortando por un endurecimiento de las medidas antiterroristas.

Pero Obama argumentó que esas ideas no eran excluyentes.

"No es lo uno o lo otro, es ambos. Debemos ir tras estas organizaciones terroristas y golpearlas duramente. Debemos contraatacar el terrorismo. Pero también debemos asegurarnos que no sea fácil para alguien que decide hacer daño en este país poder comprar armas".

El mandatario también pidió al país unirse.

"Estamos investigando las motivaciones del asesino, pero es un recordatorio que sin importar la raza, religión, fe y orientación sexual, somos todos estadounidenses", dijo.

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