Miles de personas tuvieron que abandonar sus hogares en el centro de Italia y dormir al aire libre tras el terremoto registrado el domingo, el más potente ocurrido en el país desde 1980.

Estas víctimas se añaden a los miles de afectados por los dos sismos de finales de agosto y del pasado miércoles, que también se produjeron en esta región montañosa del centro de la península, una de las numerosas zonas de riesgo sísmico de Italia. 

No se ha facilitado ninguna cifra oficial del número de personas que se han visto obligadas a dejar su vivienda desde hace dos meses, ya sea porque ésta quedó destruida o porque corre riesgo de derrumbe. 

Sin embargo, protección civil indicó el lunes que había ayudado a más de 15.000 personas, afectadas por este sismo de magnitud 6,5 cuyo epicentro se halló a 6 kilómetros al norte de Norcia, un pintoresco municipio considerado como uno de los 150 pueblos más bonitos de Italia.

Unas 1.100 personas siguen alojadas en estructuras de emergencia desde el 24 de agosto, pero las estimaciones de la prensa italiana apuntan que habría entre 30.000 y 40.000 personas sin techo. 

Aunque se libró del sismo del 24 de agosto, que dejó casi 300 muertos, y el del miércoles, la pequeña ciudad de Norcia amaneció desierta el lunes. 

"Creo que hay 3.000 personas que necesitan ser realojadas. Hemos encontrado estructuras como gimnasios donde instalaremos camillas. Pero no es una solución que pueda durar varios días", explicó a la AFP Paolo Mancinelli, responsable de logística de la protección civil de la región de Umbría. 

Muchos prefirieron dormir en su coche para no alejarse, pero las noches son frías en esta región montañosa, y las autoridades tratan de convencer a todo el mundo de dejar la zona, al menos de forma provisional. 

"No se trata de deportar a la gente", aseguró el domingo por la noche el jefe de protección civil, Fabrizio Curcio, ante los habitantes de Norcia, preocupados por tener que dejar sus bienes atrás. 

PUB/SVM