El ministro del Interior griego Panagiotis Kouroublis calificó el viernes el campo de refugiados de Idomeni, en la frontera de Grecia con Macedonia, de "Dachau de los tiempos modernos", denunciando el cierre de fronteras para los migrantes.

"No dudo en decir que (Idomeni) es el Dachau de los tiempos modernos, el resultado de la lógica de las fronteras cerradas", declaró el ministro durante una visita al campo, donde se hacinan desde hace días por lo menos 12.000 refugiados, entre ellos numerosas familias.

Dachau, cerca de Múnich (sur de Alemania), fue abierto inicialmente para internar a los prisioneros políticos y luego sirvió de modelo de organización para los otros campos de la muerte, desde Treblinka a Buchenwald, durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Más de 206.000 prisioneros procedentes de 30 países pasaron por este campo. Más de 41.000 fueron asesinados o murieron de agotamiento, de hambre, de frío o de malaria.

La lluvia ha transformado Idomeni en un pantano. Miles de refugiados viven en tiendas de campaña armadas en medio de zonas inundadas.

"Cualquiera que visite ese campo recibe unos cuantos golpes en el estómago", lamentó el ministro.

El primer ministro turco Ahmet Davutoglu reiteró este viernes su propuesta de aceptar a todos los migrantes que lleguen a las islas griegas, incluidos los sirios, a cambio de contrapartidas, al llegar a Bruselas para unas difíciles negociaciones con la Unión Europea (UE) sobre la llegada de refugiados.

PUB/FHA