Muchas certezas han quedado en el aire para los millones de hispanoamericanos que viven actualmente en Estados Unidos. La mayoría de ellos, documentados conforme a las leyes del país. Pero el discurso racista, xenófobo y las intenciones declaradas del nuevo presidente, Donald Trump, de llevar a cabo deportaciones masivas ha llevado incertidumbre a todos por igual.

Rachel Maziarka es una sicóloga que trabaja como orientadora en un colegio de una pequeña localidad del estado de Wisconsin, llamada Arcadia. Ahí hay un colegio, el Arcadia Elementary School, que acoge a niños hispanos, principalmente mexicanos, para que se incorporen al sistema educacional. Rachel vive en la ciudad de La Crosse, en Wisconsin, a orillas del río Mississippi y en la frontera con el estado de Minnesota, por lo que tiene que ir desde ahí hasta Arcadia en auto por más o menos media hora. Recorriendo el territorio de Trump. 

Wisconsin, estado del “miswest” estadounidense, ha votado tradicionalmente por los demócratas, pero este año, aquejado por la falta de trabajo, lo ha hecho en favor de Trump. Poco pesó el hecho de que el estado tenga una de las universidades públicas más importantes del país, la Universidad de Wisconsin, cuya principal sede queda en la ciudad de Madison. Poco importó que el día antes de la elección, Hillary Clinton liderara las encuestas por más de un 6 por ciento, según RealClear Politics.

Wisconsin es parte del “Rust Belt”, o el cinturón de hierro, conformado por los estados del “midwest” que siempre han sido azules: Michigan, Ohio, Pennsylvania y, claro, Wisconsin. En ellos enfocó Donald Trump la campaña de las últimas semanas antes de las elecciones, y en todos ellos ganó. Y si bien no son estados donde haya tantos inmigrantes latinoamericanos como los del sur y de las costas, según la Oficina del Censo estatal, el 6,5 por ciento de la población del estado de Wisconsin es de origen latino.

Según un artículo del The Wall Street Journal, los pequeños poblados de los estados del "midwest" tradicionalmente blancos, como Arcadia, son los que se han diversificado más rápidamente en todo el país desde la ola de inmigración que comenzó a principios de siglo, y la población latina se ha hasta triplicado en algunas localidades del "midwest". Y son los habitantes de esos poblados quienes se han sentido perjudicados por esta ola migratoria, y quienes finalmente llevaron a Trump a ganar allí. Esto, a pesar de que el director de la escuela donde trabaja Rachel asegure que la diversificación ha sido positiva para todos.

En el colegio de Rachel, el 73 por ciento de los estudiantes son de origen hispano, muchos de ellos mexicanos. Ella les ayuda con la inserción al mundo estadounidense, y para ello les habla en español. Muchos de sus padres no hablan una gota de inglés, por lo que el español es vital. Han llegado al país por oportunidades de trabajo, y hay algunos que lo hicieron de forma ilegal. La mayoría ha llegado directamente ahí después de haber cruzado la frontera, pero también hay otros que llegaron desde los estados del sur.

Desde que Donald Trump ganó las elecciones, las manifestaciones en colegios contra los estudiantes latinos se han incrementado. Por las redes sociales se vitalizó un video de un colegio en Detroit, Michigan, donde los niños cantan “construyan el muro” a los estudiantes de origen hispano. Esto no ha pasado solo ahí. “En nuestro colegio no ha habido casos de bullying, pero sé que en otros sí está pasando”, dice Rachel. “Pero sí hay muchos niños mexicanos que piensan que van a ser deportados. Tuve que hablar con un niño el miércoles, que estaba llorando porque pensaba que su familia iba a ser mandada de vuelta”, cuenta.

“Quizás los padres también están asustados”, agrega Rachel. Quizás tienen razón para estarlo: el plan poco claro que habla de deportaciones como política del nuevo gobierno se las da. Y si no, la reacción de la parte de la sociedad estadounidense que se considera apta para discriminar es también preocupante.

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