Representantes de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (Cnddhh) señalaron a Efe que las movilizaciones reunieron a unas 50.000 personas a nivel nacional, una cifra que también fue compartida por miembros del colectivo civil "Keiko no va".

Las movilizaciones fueron convocadas en una veintena de ciudades del país por la plataforma "Keiko no va", integrada por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (Cnddhh) y los colectivos sociales "No a Keiko" y "Colectivo Dignidad".

Los manifestantes abarrotaron la plaza San Martín, en el centro histórico de Lima, desde donde marcharon de manera pacífica por varias calles de la capital peruana con pancartas, banderolas y lemas en rechazo a Fujimori, quien encabezaba las encuestas que por ley solo pudieron publicarse hasta el domingo pasado.

Medios locales informaron que además se realizaron movilizaciones pacíficas en ciudades como las sureñas Cuzco, Puno, Tacna y Arequipa, donde también se reunieron miles de personas, además de en las norteñas Chimbote y Chiclayo y en la selvática Iquitos.

Los organizadores difundieron en sus cuentas en las redes sociales imágenes de manifestaciones de peruanos en ciudades del extranjero como Sídney, París, Bruselas, Madrid, Río de Janeiro, Buenos Aires y Helsinki.

El secretario ejecutivo de la Cnddhh, Jorge Bracamonte, aseguró a Efe que la marcha en Lima se celebró con la intención de recordar que a partir del autogolpe de 1992 "se pervirtieron todas las instituciones del país".

"Se hicieron un conjunto de cosas bárbaras, lamentables, terribles, que los peruanos no vamos a olvidar fácilmente", agregó.

El dirigente señaló que la movilización también se hizo para "recordar que los mismos operadores políticos del pasado no pueden hoy a venir a engañarnos, a decirnos que con la firma de un acta no van a volver a cometer lo que en el pasado hicieron."

"Esta señora (Keiko) hoy nos dice que va a respetar los derechos humanos pero sus mismos operadores que justificaron violación de derechos humanos, que dijeron que los peruanos y las peruanas nos auto-torturábamos, no pueden hoy llegar al Congreso y al poder", enfatizó.

Bracamonte aseguró que la marcha no se celebró "porque haya odio ni rencor", sino con la intención de "afirmar una democracia con instituciones dignas."

La Policía Nacional desplegó a 2.500 agentes para velar por el correcto desarrollo de la movilización en Lima, que reunió entre los miles de participantes a políticos, activistas, artistas, periodistas y otras personalidades.

Estuvieron el candidato presidencial Fernando Olivera, el excandidato oficialista Daniel Urresti, Patricia Llosa y Morgana Vargas Llosa, la hija menor del escritor Mario Vargas Llosa, y el periodista Gustavo Gorriti, quien fue secuestrado por militares tras el autogolpe de 1992, así como familiares de víctimas de violaciones de derechos humanos.

Mientras Keiko Fujimori cumplió con su decisión de suspender sus actividades proselitistas, los también candidatos presidenciales Alan García, Pedro Pablo Kuczynski, Alejandro Toledo, Gregorio Santos y Antero Flores Aráoz rechazaron el "autogolpe" y consideraron que nunca debe repetirse.

El presidente peruano, Ollanta Humala, consideró que el 5 de abril de 1992 fue "una fecha funesta en la historia del Perú" y tras aclarar que no respaldaba la marcha consideró que los ciudadanos "tienen todo el derecho de expresar libremente dentro del clima de libertad para hacer las movilizaciones".

Durante la actual campaña hubo otras dos movilizaciones multitudinarias en Lima, el 11 y 15 de marzo, para reclamar la exclusión de Fujimori del proceso electoral, pero los pedidos en ese sentido fueron rechazados por el Jurado Nacional de Elecciones.

El próximo 10 de abril, casi 23 millones de peruanos elegirán al presidente y dos vicepresidentes para el periodo 2016-2021, así como a 130 congresistas y 15 representantes para el Parlamento Andino.

 

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