Casi todos los días pequeñas embarcaciones llegan a las costas italianas colmadas de migrantes ilegales provenientes de Africa del norte, preferentemente, desde Libia. Una dura que realidad que cada cierto tiempo golpea de forma especial con alguna historia desgarradora.

El Corriere della Será relata el drama de un niño de tan solo 13 años que fue encontrado en una playa en Lampedusa. Se trata de Ahmed, quien proviene de una pequeña localidad del delta del río Nilo, Egipto, quien viajó solo, con un objetivo: encontrar un médico para su hermano menor.

El pequeño dejó a su familia (modestos agricultores) compuesta por su padre, madre, una hermana y otros dos hermanos en Kafr El Sheikh y partió en una dramática travesía hasta Italia. Sin equipaje, su gran tesoro era una fotocopia del parte clínico de su hermano menor, Farid, de siete años, envuelto en una bolsa de plástico.

En el documento se lee que el menor sufre una trombocitopenia grave, que es una baja en la cantidad plaquetas en la sangre. La solución que ofrecen los médicos egipcios es extirpar el bazo, pero la familia no tiene recursos para costear esta operación.

Fue así como Ahmed decidió salir en búsqueda de ayuda. “Mi sueño es ver jugar a mi hermano sin sentirse mal. Jugar fútbol conmigo y correr juntos sin tener miedo a que se desmaye”, cuenta el niño de 13 años según el Corriere della Sera.

“Este es el dolor más grande (…) Fue terrible ver a mi hermano salir del hospital porque mi padre no tenía dinero para el tratamiento y la operación”, contó.

Ahmed también narró el viaje por el Mediterráneo. “Algunos hombres robaban a la gente, mientras otros arrastraban a mujeres jóvenes a un almacén, desde donde salían todas llorando, antes de que saliera el barco. Ya en el mar pensé que me moriría, sin comida ni agua. Sólo un sorbo de agua por día”.

El pequeño asegura que no quiere nada gratis: “Le pido ayuda a los médicos, a un doctor, a Italia, pero quiero pagarlo todo, trabajando”.

 

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