Obama será el primer inquilino de la Casa Blanca que visita una de las dos ciudades niponas atacadas con bombas atómicas por Estados Unidos en 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, por lo que el viaje a Hiroshima es la parte de la gira que despierta más atención.

Al anunciar la visita de Obama a Hiroshima, que tendrá lugar el 27 de mayo, la Casa Blanca ya dejó claro que el objetivo del presidente no es pedir perdón a Japón ni revisar la decisión de usar la bomba atómica que EEUU tomó en su día.

Esta semana varios altos funcionarios quisieron insistir en ese mismo mensaje.

El secretario de Estado adjunto para el Pacífico y el Este Asiático, Daniel Russel, explicó en una rueda de prensa que Obama dijo en 2009 que sería "un honor" para él convertirse en el primer presidente de EEUU en visitar Hiroshima, donde pretende hablar de "la construcción de un futuro mejor".

En la misma línea, el asesor adjunto de seguridad nacional de Obama, Ben Rhodes, argumentó en una conferencia telefónica con periodistas que EEUU, como "la única" nación que ha usado la bomba atómica, tiene "la responsabilidad moral" de trabajar "hacia la meta de un mundo sin armas nucleares".

Con la visita a Hiroshima, Obama espera "poner de relieve una vez más que es imperativo que el mundo busque una reducción y definitiva eliminación de los riesgos de las armas nucleares", anotó Rhodes.

Por otro lado, en el Parque de la Paz de Hiroshima, dedicado a las víctimas de la bomba atómica, Obama expresará "su profundo respeto" por todos los que perdieron la vida en ese ataque, pero también reflexionará sobre "el terrible coste de la guerra", en palabras de Russel.

Una asociación de supervivientes de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki ha enviado a Obama una carta en la que piden que se reúna con ellos, pero la Casa Blanca no ha indicado todavía si se producirá o no ese encuentro.

Antes de viajar a Hiroshima en compañía del primer ministro japonés, Shinzo Abe, Obama participará en la cumbre de líderes del G7 (grupo de países industrializados) que tendrá lugar el 26 y 27 de mayo en el parque natural Ise-Shima.

Obama ha viajado a Japón en tres ocasiones desde 2009, pero su visita a Vietnam sí será la primera, con una agenda oficial de lunes a miércoles en las ciudades de Hanoi y Ho Chi Minh.

La Casa Blanca ha confirmado que Obama evalúa levantar parcial o completamente el embargo que EEUU mantiene desde hace tres décadas a la venta de armas a Vietnam, con lo que se especula sobre un posible anuncio al respecto durante este viaje.

El embargo está en vigor desde 1984 y, aunque ya se relajó levemente en 2014, Obama se plantea ahora levantarlo por completo o ampliar significativamente el armamento que puede proporcionarse a Vietnam, en un contexto de acercamiento a Hanoi y de inquietud por la pujanza militar de China.

Obama hablará sobre el tema en sus reuniones del lunes con el presidente de Vietnam, Tran Dai Quang, que lleva menos de dos meses en el cargo; con el nuevo primer ministro del país, Nguyen Xuan Phuc, y con el secretario general del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong.

De acuerdo con el director para asuntos asiáticos del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Daniel Kritenbrink, las consideraciones sobre la situación de los derechos humanos en Vietnam forman parte de la evaluación que está realizando Obama y siguen siendo "un elemento central" de la relación bilateral.

Parlamentarios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) por los Derechos Humanos (APHR, sigla en inglés) han pedido a Obama que defienda la democracia durante su visita.

Vietnam celebra este fin de semana unas elecciones legislativas en las que las expectativas de una ligera apertura democrática se han visto frustradas por el veto a candidatos independientes del hegemónico Partido Comunista.

Obama también prevé abordar en Hanoi el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP, en inglés), del que forman parte tanto EEUU como Vietnam, y dar un discurso dirigido al pueblo vietnamita, al estilo del que pronunció en marzo durante su histórica visita a Cuba.

 

PUB/IAM