Antes de la cumbre, que comienza el jueves, el mandatario norteamericano tiene prevista una reunión bilateral este miércoles con el primer ministro nipón, Shinzo Abe.

Obama llegó en su avión presidencial Air Force One procedente de Hanói, donde efectuó una visita de tres días.

El primer ministro japonés anunció que pedirá directamente a Obama un endurecimiento de las medidas disciplinarias contra los miles de soldados estadounidenses estacionados en Okinawa, después de que uno de ellos fuera arrestado como sospechoso de un asesinato.

Después del G7, Obama hará una visita histórica a Hiroshima, aunque ya adelantó a la televisión japonesa NHK que no pedirá disculpas.

A Hiroshima serán invitadas víctimas de la bomba atómica, indicaron este miércoles varios diarios nipones. Irradiados supervivientes asistirán a la ceremonia delante del cenotafio que honra los nombres de los 140.000 muertos, según los diarios Yomiuri y Mainichi, que citan fuentes gubernamentales anónimas.

También estarán presentes exprisioneros de guerra estadounidenses (POW) para evitar que la visita de Obama -la primera a Hiroshima de un presidente de Estados Unidos en ejercicio- se asimile a una "gira de disculpas", como algunos temen en Estados Unidos.

Obama advirtió de que no pedirá disculpas en esta ocasión. "No, porque considero importante reconocer que en plena guerra los dirigentes deben tomar todo tipo de decisiones", dijo en una entrevista concedida a la televisión pública NHK. "Compete a los historiadores plantear preguntas y examinarlas, pero sé bien, por llevar siete año y medio en mi cargo, que todo dirigente adopta decisiones muy difíciles, sobre todo en tiempo de guerra", explicó.

El alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, se reunió el martes con el primer ministro japonés, Shinzo Abe, y abogó por un encuentro de Barack Obama con supervivientes, según la prensa nipona. "Si el presidente se reuniera con las víctimas cara a cara podría entender lo que sienten", declaró Matsui, citado por los medios.

El 6 y 9 de agosto de 1945, dos bombas atómicas fueron arrojadas en Hiroshima y Nagasaki y causaron unos 214.000 muertos y condujeron a Japón a la capitulación.

 

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