Las fuerzas de elite iraquíes se acercaban este martes al este de Mosul con el apoyo de la coalición internacional, mientras que 13 ministros de Defensa se reúnen en París para decidir los próximos pasos en la lucha contra el grupo Estado Islámico (EI).

Cada vez más implicada en el conflicto iraquí, Turquía advirtió que podría lanzar une operación terrestre en el norte de Irak para eliminar todo tipo de "amenaza" contra sus intereses.

Ocho días después del inicio de la ofensiva en Mosul, las unidades de elite del contraterrorismo (CTS) iraquí progresaban en el sector oriental del último bastión de EI en Irak.

Este martes las fuerzas de seguridad iraquíes también retomaron el control completo de Rutba, ciudad al oeste de Irak que el domingo fue atacada por los yihadistas en un intento por reconquistarla.

"Nuestro frente está ahora a cinco o seis kilómetros de Mosul", afirmó a la AFP el comandante de la CTS, el general Abdelghani al-Assadi. "Debemos coordinarnos ahora con los otros frentes para lanzar" un ataque "coordinado" sobre Mosul, agregó desde la ciudad de Bartala.

Al noreste, los peshmergas kurdos también están cerca de la ciudad pero en el frente sur las fuerzas federales todavía tienen un largo camino para recorrer antes de llegar a los alrededores de Mosul.

Paralelamente, la situación debería evolucionar al este de Mosul, un frente hasta ahora tranquilo. Las unidades paramilitares chiitas Hachd al-Chaabi (UMP, unidades de movilización popular) recibieron la orden de cortar el enlace entre Mosul y Siria.

"Nuestra misión es impedir la huida (de EI) hacia Siria y de aislar totalmente Mosul de ese país", explicó a la AFP Jawad al-Tulaibawi, portavoz de Asaib Ahl al-Haq, una poderosa milicia chiita. "Nos preparamos para una batalla violenta y difícil".

Estas milicias, que tuvieron un papel clave en las batallas precedentes contra EI, también quieren liberar la ciudad de Tal Afar, al oeste de Mosul, mayoritariamente poblada por chiitas antes de la conquista de la organización extremista sunita en 2014.

La participación de Hachd al-Chaabi en la ofensiva de Mosul es fuente de tensiones. Los dirigentes iraquíes kurdos y árabes sunitas se oponen, al igual que Ankara, que desplegó soldados en el este de Mosul a pesar de los pedidos repetidos de Bagdad del retiro de las tropas turcas.

Los responsables iraquíes y estadounidenses adelantaron que los jefes de EI habían intentado abandonar Mosul e ir hacia Siria, aunque fuentes francesas hablan de un movimiento inverso con la llegada de "algunas centenas" de yihadistas para reforzar la ciudad iraquí.

- Reunión en París -

Reunidos en París para el quinto encuentro desde el principio de la operación antiyihadista, los ministros de Defensa de 13 países que forman parte de la coalición, entre los cuales Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Canadá y Australia, van a analizar minuciosamente los avances de la ofensiva en Mosul.

Haciéndose eco de altos grados estadounidenses, los ministros deberían acordar que la operación sigue "el calendario previsto, quizás incluso con anticipación", según un responsable.

Pero "no sabemos como va a reaccionar Daech" (acrónimo en arabe de Estado Islámico) cuando las fuerzas iraquíes se acerquen a la ciudad, según indicó el entorno del ministro de Defensa francés. "Hay diferentes hipótesis. Desde una tentativa de huida generalizada para dispersarse hacia nuevos lugares, hasta una lucha a muerte en Mosul para infligir las mayores pérdidas a iraquíes y peshmergas kurdos.  

Según las estimaciones occidentales, hay entre 5.000 y 6.000 combatientes de EI en Mosul.

Los países de la coalición también quieren preparar las etapas posteriores de la lucha para eliminar definitivamente EI, en particular en Siria, donde los yihadistas controlan todavía la ciudad de Raqa, en el noreste.

"Hay que eliminar el riesgo de huida masiva desde Mosul hacia Raqa", insistió el entorno del ministro francés Jean-Yves Le Drian.

El secretario estadounidense de la Defensa Ashton Carter pidió el domingo que, en paralelo a la ofensiva de Mosul, se organizara una operación para aislar Raqa. Habría al menos entre 3.000 y 4.000 combatientes de EI en Raqa según las estimaciones.

La situación militar es más compleja en Siria que en Irak con un territorio extremadamente fragmentado y con varios actores sirios e internacionales implicados, como Rusia e Irán, aliados al régimen de Damasco.

Turquía afirma cada vez más su intención de jugar un papel clave en la resolución de las crisis en ambos países. Su jefe de la diplomacia, Mevlüt Cavusoglu, confirmó este martes que podría lanzar una operación terreste en el norte de Irak para eliminiar toda "amenaza" contra sus intereses. Varias centenas de soldados turcos fueron desplegados en la base de Bashiqa.

El representante en Francia de los kurdos de Siria, Khaled Issa, acusó el martes al régimen turco de "atacar masivamente" a sus combatientes para impedir que retomen Raqa, acusando a Ankara de "complicidad" con los yihadistas.

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