La oposición venezolana marchará este miércoles en las principales ciudades del país para presionar por un referendo revocatorio contra el presidente Nicolás Maduro, quien llamó a sus seguidores a salir a las calles, en una nueva demostración de fuerzas que acentúa la tensión social.

Fortalecida por la marcha multitudinaria del pasado 1 de septiembre, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) instó a marchar hacia las sedes del Consejo Nacional Electoral (CNE), cuyas 24 oficinas regionales estarán cerradas. En Caracas, en tanto, habrá una protesta simbólica a las 12H00 locales (16H00 GMT).

La oposición exigirá al CNE, al que acusa de ser aliado del gobierno, que acelere el referendo; en tanto que el oficialismo afirma que la oposición solo busca la violencia y dar un golpe de Estado.

"Los violentos, los fascistas, los golpistas, (están) cada vez más aislados. Nosotros, cada vez más unidos", dijo la noche del martes el presidente socialista, elegido en en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez para un mandato de seis años.

Maduro, quien enfrenta un impopularidad de alrededor del 75% según encuestas privadas, minimizó la marcha del 1 de septiembre asegurando reunió "no más de 30.000 personas", mientras la MUD estimó un "histórico" 1,1 millones.

"Vive en otro planeta. Se burlan de la paciencia del pueblo, por eso nos vamos a movilizar y dar este miércoles una demostración de civismo. ¿Qué va a pasar si siguen en la burla? Un estallido social", dijo el líder opositor Henrique Capriles.

La oposición considera el referendo como una "válvula de escape" al malestar y agobio de los venezolanos por una escasez que alcanza el 80% de alimentos y medicinas y una inflación, la más alta del mundo, que el FMI proyecta en 720% para este año.

Por su parte, Maduro achaca la crisis al desplome de los precios del petróleo y a una "guerra" económica de empresarios y políticos de derecha que buscan instalar un gobierno neoliberal fiel a Estados Unidos, tras 18 años de socialismo.

"Lo del 1 de septiembre fue apoteósico y no se puede tapar lo que ven los ojos del mundo", aseguró a una colaboradora de AFP Belinda Valera, una comerciante de 42 años de San Cristóbal, capital del estado Táchira (fronterizo con Colombia), donde estallaron las violentas protestas de 2014.  

- El reto: mantener el pulso -

La MUD acusa al CNE de retrasar el proceso para que el gobierno gane tiempo: si el referendo tiene lugar antes del 10 de enero de 2017 y Maduro pierde, habrá nuevas elecciones presidenciales, pero si se realiza después y es revocado, le sustituiría su vicepresidente.

El oficialismo asegura que no habrá referendo en 2016 porque la oposición inició los trámites tardíamente por estar en conflictos internos. "No hay ninguna posibilidad, si acaso en marzo", repite el número dos del chavismo, Diosdado Cabello.

Pero para acelerar, la oposición reclama al poder electoral que fije la fecha y condiciones que regirán la recolección de cuatro millones de firmas (20% del padrón electoral) necesarias para que el revocatorio sea convocado.

Además de las actividades de hoy, la MUD anunció que el próximo 14 de septiembre habrá una manifestación de 12 horas de duración en "todas las capitales del Estado", un día después de que el órgano electoral anuncie, como se espera, la fecha exacta de recolección del 20%.

El objetivo de esta última convocatoria es también "llevar el llamado del pueblo venezolano" a los jefes de Estado y de Gobierno que se prevé estén durante esos días reunidos en la isla venezolana de Margarita para la celebración de la Cumbre de Países No Alineados.

"La oposición tiene el reto de mantener movilizada a la gente, que no caiga en la desesperanza. La única forma en que se puede realizar el referendo es con presión de calle. Aquí no hay problema de plazos, sino político", aseguró a la AFP el analista Asdrúbal Oliveros.

Para la consultora privada Eurasia Group, con sede en Nueva York, "a medida que el gobierno se vuelve más nervioso responderá con más agresiones a las protestas" y así "a la oposición se le hace difícil mantener el impulso de la gente en la calle".

Unas 60 personas fueron detenidas -la gran mayoría ya liberadas- en la marcha del 1 de septiembre y en un toque de cacerolas en Villa Rosa, en la isla de Margarita (norte), cuando Maduro recorría a pie esa comunidad la noche del viernes.

Para el gobierno, los arrestos han evitado la violencia, pero para la oposición se trata de una "persecución" y una estrategia para atemorizar e impedir que la gente salga a la calle.

 

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