Australia se unió a los países que mantienen su apuesta por la viabilidad del Acuerdo Transpacífico (TPP, sigla en inglés), tras el anuncio del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, de que se retirará del mismo.

El primer ministro australiano, el liberal Malcolm Turnbull, señaló que el TTP es un "importante compromiso estratégico" para los países firmantes y destacó los beneficios que en particular ofrece a Australia.

"Desde el punto de vista de Australia, está claro que obtener un acceso mayor para las exportaciones australianas (...) a esos grandes mercados es manifiestamente de nuestro interés", dijo Turnbull a la agencia local AAP.

Tras siete años de negociaciones, Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, economías que juntas representan el 40 % del PIB mundial, firmaron el TPP el 4 de febrero de 2016 en la neozelandesa ciudad de Auckland.

Para su entrada en vigor, el pacto estaba pendiente de que los parlamentos de los países miembros lo ratificasen, situación que se ha vuelto imposible sin Estados Unidos porque su economía representa cerca de dos tercios del PIB combinado del grupo.

Trump confirmó ayer, en un vídeo de dos minutos y medio en el que adelanta algunas de las primeras medidas que adoptará como presidente, su intención de retirar a la nación del TPP, un pacto que calificó de "desastre potencial" para Estados Unidos.

Para Japón, "el TPP no tiene sentido sin Estados Unidos. El equilibrio fundamental de ventajas (comerciales) se vendría abajo, y renegociarlo de la misma manera resulta imposible", dijo hoy el ministro portavoz del Ejecutivo nipón, Yoshihide Suga.

El Gobierno del primer ministro, Shinzo Abe, consideraba esta iniciativa comercial un importante acicate para aprobar reformas estructurales pendientes.

Por su parte, el ministro australiano de Comercio, Steve Ciobo, opinó hoy que aún hay posibilidades de que Trump cambie de opinión: "solamente hay que dar a los estadounidenses tiempo suficiente para sopesar los pro y las contras".

Algunos de los países firmantes del TPP, como Singapur, Chile, México o Perú, creen que aún puede sacarse adelante el acuerdo con reformas; otros, como Malasia o Vietnam, han empezado a buscar alternativas.

"El TPP sin Estados Unidos significa un nuevo acuerdo. Significa que doce menos uno tendrán que reunirse y firmar un acuerdo con nuevas cláusulas de entrada en vigor. Y eso significa nuevas negociaciones, lo que no resultará fácil", opinó el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Perú el fin de semana pasado.

En esa misma cumbre, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, el presidente mexicano, Enrique Peña Niego, y el presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, defendieron proseguir con la iniciativa comercial si Trump retiraba a Estados Unidos.

El primer ministro de Vietnam, Nguyen Xuan Phuc, anunció la semana pasada que su Ejecutivo ni se molestaría en proponer al Parlamento la ratificación del TPP.

El ministro de Comercio Internacional de Malasia, Mustapa Mohamed, indicó recientemente que su país examinaba el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, siglas en inglés), que impulsa China, dada la situación internacional de "incertidumbre".

El RCEP surgió en 2012 como un proyecto para Australia, China, Corea del Sur, India, Japón, Nueva Zelanda y los diez países miembros de Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que comprende a Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam.

Este grupo representa alrededor del 45 % de la población mundial y tiene un PIB combinado de 21,3 billones de dólares.

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