Islandia entró este domingo en una fase de tensas negociaciones políticas al día siguiente de unas elecciones legislativas anticipadas, que concluyeron sin mayorías para ningún partido aunque con avances para los Piratas frente a la derecha.

Se espera que el primer ministro Sigurdur Johannsson, cuyo Partido del Progreso obtuvo su peor resultado en un siglo, presente su renuncia al presidente de la República Gudni Johannesson este domingo.

El presidente encargará luego al jefe del partido que llegó primero en las elecciones, es decir al conservador Partido de la Independencia, la formación de un gobierno. Esta tarea recaerá en el ministro de Finanzas del gobierno saliente de centroderecha, Bjarni Benediktsson.

Pequeña isla del Atlántico norte que escapa del marasmo gracias al turismo floreciente, Islandia está dividida entre una parte de la población que quiere dar vuelta la página de la crisis financiera de 2008 y otra que busca ante todo estabilidad e independencia. 

Contrariamente a varios países de Europa continental, Islandia no registra un avance significativo de la derecha y parece lista para dejar de lado a las formaciones históricas y confiarle las llaves a una inédita constelación de partidos más bien de izquierda.  

Amalgama heterogénea de hackers, militantes ecológicos y anarquistas, el Partido Pirata creado en 2012 promueve mayor democracia directa y transparencia en la vida política. Para muchos, encarna la esperanza de la renovación.

Pero si bien las encuestas le daban más de 40% en la intención de voto hace seis meses, la elección legislativa de una sola vuelta se reveló un éxito a medias tintas para estos Piratas que habían prometido "hacer Historia". 

Con nueve bancas en Althingi, el Parlamento de una sola cámara, triplica su resultado de 2013 y se convierte en la segunda formación política del país, al mismo nivel que el movimiento Izquierda-Verdes. Pero, al no alcanzar la totalidad de los votos, puede quedar en el umbral del poder.

Jóvenes sin movilizarse

"Sucedió lo que podíamos suponer: los jóvenes electores no se desplazaron, si bien constituyen el meollo de aquéllos a quienes se dirigen los Piratas", analiza el politólogo Gretar Eytorsson.

Se espera una conferencia de prensa de la capitana de los Piratas, Birgitta Jonsdottir, este domingo. 

La coalición saliente de centroderecha pierde la mayoría absoluta que había obtenido en 2013 por la caída del Partido del Progreso, golpeado por conflictos internos. El primer ministro defendió el balance de su gestión el domingo en la televisión y afirmó haber contribuido a "reducir la deuda de los hogares" luego de la crisis financiera de 2008.

Su socio gubernamental, el Partido de la Independencia, avanza y vuelve a convertirse en el primer partido islandés. Apoyado por inversores, grandes empresarios pesqueros, jubilados y euroescépticos, logró hacer olvidar que dos de sus ministros estaban implicados en los papeles de Panamá. 

Los Piratas sin embargo no pararon de denunciar los "negocios" de los partidos de centroderecha que gobiernan casi sin interrupción desde 1944 y que cerraron la puerta a una coalición dirigida por el partido de la Independencia. 

La elección fue convocada anticipadamente luego de la renuncia precipitada del primer ministro Sigmundur David Gunnlaugsson, del Partido del Progreso, el único jefe de Gobierno en el mundo víctima por su involucración en los papeles de Panamá.