Un periodista francés musulmán, bajo el pseudónimo de Said Ramzi, estuvo seis meses infiltrado en una célula yihadista del Estado Islámico, Isis, en Francia. Según ha declarado, grabó con una cámara oculta todos sus movimientos mientras planeaban un ataque en nombre de la organización terrorista.

“Mi objetivo era entender qué pasaba por sus cabezas”, explica. Ramzi, que se autodefine como musulmán de la misma generación de los terroristas de París del 13 de noviembre pasado, asegura que en todo lo que vio “no hay nada del Islam, ni voluntad de mejorar el mundo. Sólo son jóvenes que andan perdidos, frustrados, suicidas, fácilmente manipulables”.

La infiltración
Según cuenta el periodista, todo se inició vía Facebook. A través de la red social estableció contacto e inició relaciones con aquellos que pregonaban la yihad de forma virtual. Después, se juntó con una persona que se presentaba como el “emir” de una célula compuesta por jóvenes nacidos en el seno de familias musulmanas y otros conversos, radicados en Francia.

El emir le intentaba seducir diciéndole cosas como “tú tendrás un palacio, un caballo alado y oro. Vamos, hermano, al paraíso, donde nuestras mujeres nos esperan con ángeles y sirvientes”.

El plan de este emir, y por tanto de la célula era atentar en Francia. “Hay que romper sus corazones. Miles de franceses tienen que morir”, le decían.

Entonces ocurrió el ataque a Charlie Hebdo, en enero de 2015. Y desde entonces, todo se aceleró. Un agente de Isis llegado de Siria citó al periodista en una estación de tren, pero cuando llegó se encontró con una mujer cubierta por un velo (niqab) que le entregó una carga de explosivos con el objetivo de que entrara en un club nocturno, disparara hasta la muerte, y que cuando llegara la policía hiciera estallar su cinturón con explosivos.

Al mismo tiempo, varios miembros del grupo fueron detenidos por la policía. “Ahí es donde terminó mi infiltración”, aseguró el periodista.

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