La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos concedió este lunes al Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa el máximo galardón de la institución por los aportes a ese país del escrito peruano, al que elogió como "portavoz extraordinario de las Américas".

Vargas Llosa es "un brillante defensor de la experiencia latinoamericana" que revela en su ficción "un profundo entendimiento del espíritu y el corazón humano", dijo del novelista y ensayista el director de la biblioteca, David Mao, citando a su antecesor James Billington.

"Es un portavoz extraordinario de las Américas, una fuerza literaria (...) cuyo legado está destinado a durar por muchas generaciones", añadió Mao en la ceremonia.

Vargas Llosa recibió el premio "Living Legend" (Leyenda Viviente), que la Biblioteca del Congreso entrega a personalidades de las artes, la industria y la política estadounidense, pero también a extranjeros como el antropólogo mexicano Miguel León Portillas.

El autor de "La Fiesta del Chivo" y "Conversación en la Catedral" dijo sentirse agradecido por el reconocimiento de la institución con sede en Washington, pero dijo no merecerlo.

"Realmente no creo que pueda convertirme en una leyenda viviente; viviente sí, creo que lo estoy, pero no leyenda", bromeó Vargas Llosa durante una charla posterior, en inglés, con la escritora peruano-estadounidense Marie Arana.

"Haré lo mejor para no decepcionarlos", añadió.

La ceremonia sirvió como una continuación a la celebración hace dos semanas de los 80 años del escritor, quien se mantiene activo en la actualidad informativa con la reciente publicación de su última novela "Cinco esquinas" y su relación con Isabel Preysler.

Con Arana, Vargas Llosa repasó su estilo literario, los autores que lo influenciaron, y los temas que desde niño lo marcaron a él y a su obra.

Un padre "muy estricto" le hizo "odiar" las dictaduras desde muy pequeño, pero los libros de Alexandre Dumas y William Faulkner le inocularon una predilección por personajes que se rebelan contra el mundo, según dijo.

"Explica por qué en muchos de mis libros el tema del poder autoritario es central", señaló.

La literatura es "como un contrapoder", un formador de "espíritus críticos", dijo otorgando a "una buena novela, obra teatral o poema" la capacidad de defender a los lectores "contra el peligro potencial de todos los tipos de poder".

- Literatura como defensa de los derechos humanos -

Para el autor, en los países con leyes que protegen a los ciudadanos ese papel de la literatura no es percibido, pero cuando la libertad es restringida, "la literatura inmediatamente aparece para defender los derechos humanos y a los ciudadanos del poder excesivo".

"Por eso las ideologías que pretenden controlar la vida enteramente sospechan mucho de la literatura", dijo.

Con residencia en Madrid tras vivir también en Nueva York, Vargas Llosa dice sentirse un "ciudadano del mundo", pero aclara que regresa a su país en su obra como "Cinco esquinas", o en el debate político.

Tras la victoria de la derechista Keiko Fujimori en las presidenciales del domingo, el escritor pidió a los peruanos desterrar la "ceguera" y no cometer el "gran error" de elegirla en la segunda vuelta, el próximo 5 de junio.

Las consecuencias de un gobierno de Fujimori, hija del autócrata Alberto Fujimori que gobernó Perú entre 1990-2000, "políticamente, socialmente y económicamente serían desastrosas", añadió Vargas Llosa.

"La dictadura sería legitimada por el electorado peruano", afirmó el Premio Nobel de Literatura en 2010, quien llamó a votar por Pedro Pablo Kuczynski, de centroderecha.

En 1990, el entonces desconocido Alberto Fujimori le ganó a Vargas Llosa en las presidenciales.

En declaraciones a la prensa luego, Vargas Llosa también se introdujo en la virulenta campaña presidencial estadounidense, calificando al favorito por la nominación republicana, Donald Trump, como un "payaso", "demagogo" y "populista".

Señaló que trabaja en un ensayo en "estado embrionario" y volvió a salir de frente a la polémica desatada tras figurar en la lista de personas mencionadas en los "Panama Papers", por la cual el escritor ya había negado haber tenido una cuenta offshore.

"Todo fue un pequeño malentendido", indicó.

 

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