Los candidatos presidenciales Keiko Fujimori y Pedro Pablo Kuczynski cerraron ayer sus campañas con miras a la segunda vuelta electoral del domingo en Perú con el ofrecimiento de trabajar "por la reconciliación" y el pedido de un voto "por la democracia", respectivamente.

La hija del encarcelado ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000) se presentó ante miles de sus seguidores en el distrito de Villa El Salvador, en el sur de Lima, a donde llegó acompañada por su familia, incluidas sus dos hijas pequeñas y su madre, Susana Higuchi, y los congresistas electos del partido Fuerza Popular.

"Queremos un Perú para los emprendedores", enfatizó Fujimori, de 41 años, tras acusar a Kuczynski de haber "regalado el gas" del yacimiento sureño de Camisea a una trasnacional extranjera cuando fue ministro del Gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).

La candidata dijo que en su país "hay recursos y tres veces más presupuesto que hace 15 años, pero hay indiferencia e incapacidad del Estado para resolver la situación".

Fujimori también aseguró que el actual Gobierno de Ollanta Humala "no ha querido o no ha sabido resolver" el problema de la inseguridad ciudadana y reiteró su ofrecimiento de construir 20 cárceles, cinco de ellas a más de 4.000 metros de altura.

"Nuestro reto también tiene que ver con el crecimiento económico, por eso hemos dicho que vamos a invertir, a hacer un 'boom' en infraestructura", indicó.

Fujimori afirmó que "son muchos los retos, los problemas", que afronta su país, pero dijo que tiene "las soluciones".

También acusó a Kuczynski de querer "beneficiar a las grandes empresas" y de ser "el candidato de la continuidad del gobierno humalista".

"El contrincante promueve el odio en nuestro país, la división, en cambio yo tengo un firme compromiso de trabajar por la unidad y la verdadera reconciliación entre todos", agregó.

Pidió a sus compatriotas que el domingo vayan a votar "sin miedo, con esperanza" y dijo que quiere ser presidenta de Perú "para trabajar por un cambio".

"Con el respaldo de todos ustedes tendré el honor de convertirme en la primera mujer presidenta de Perú", concluyó.

Kuczynski, por su parte, cerró su campaña electoral con un multitudinario mitin en la ciudad sureña de Arequipa, donde dijo que en su país se necesita "democracia, un Perú unido".

"Por eso yo te pido que el domingo, hasta en la última mesa, hasta en el último voto, votes por la democracia", señaló antes de decir que su nación también necesita seguridad.

"Sin democracia y sin seguridad habría en el país una bomba de tiempo, de problemas que vendrán rápidamente", comentó antes de reiterar su oferta de crear tres millones de puestos de trabajo durante los próximos cinco años.

El candidato del movimiento Peruanos por el Kambio, de 77 años, dijo que cree "en el Perú profundamente" y recordó que de niño vivió con sus padres en la ciudad selvática de Iquitos, en la altura andina de Puno y en el Cuzco.

"Yo he recorrido el Perú porque he trabajado en el país, y no porque he estado en campaña nada más", remarcó.

Fujimori y Kuczynski concluyeron con estos mítines una campaña marcada por el cruce de acusaciones y la falta de propuestas de cara a los comicios del domingo, que se plantean como un duelo entre el fujimorismo y el antifujimorismo.

Tras ganar la primera vuelta de la elecciones del pasado 10 de abril con casi un 40 % de los votos, Keiko Fujimori mantiene la ventaja para llegar a la Presidencia, según las encuestas que solo se pudieron divulgar por ley en el país hasta el pasado domingo.

Cerca de 23 millones de peruanos están convocados el próximo domingo a elegir al sucesor del actual presidente, Ollanta Humala, para el período 2016-2021, en un país donde es obligatorio ejercer el derecho a voto y el absentismo está penalizado con una multa.

 

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