"Y va a caer, y va a caer, este gobierno va a caer" y "tenemos hambre", gritaban algunos manifestantes a cuatro cuadras del Palacio, desafiando a cientos de efectivos de la Policía Nacional y de la militarizada Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que cercaba la protesta por varios sectores.

Habitantes de barrios cercanos bloquearon una estratégica avenida y calles cercanas, volcando contenedores de basura, e intentaban llegar al Palacio, pero fueron repelidos por los efectivos de seguridad y grupos de simpatizantes del gobierno, que gritaban la consigna: "la calle se respeta".

"Estoy protestando porque ya estamos cansados de que no se consigan productos, de las colas", dijo a la AFP Francis Marcano, estudiante de 21 años, quien tenía una piedra en la mano, poco antes de que los antimotines empezaran a lanzar las bombas lacrimógenas.

Hacia mitad de la tarde, los disturbios estaban controlados, el tráfico de vehículos empezaba a restablecerse, pero los comercios permanecían cerrados, ante el temor de nuevos choques.

Un grupo de periodistas del diario El Universal, así como de otros cuatros medios de comunicación locales, fueron agredidos física y verbalmente, y sufrieron el robo de sus equipos por parte de la policía y colectivos afines al gobierno.

Varios de los reporteros afectados acudieron al Ministerio Público -cuya sede central está ubicada a una manzana del lugar de lo disturbios- a colocar la respectiva denuncia.

Golpeada por el desplome de los precios del crudo, Venezuela padece una profunda crisis política, institucional, social y económica, con grave escasez de alimentos y medicinas, y una inflación -la más alta del mundo- de 180,9% en 2015, proyectada por el FMI en 700% para 2016.

Largas filas, vigiladas por la policía militarizada, se forman todos los días en los supermercados para comprar alimentos subsidiados. En varios establecimientos de Caracas y otras ciudades han ocurrido saqueos y protestas prácticamente a diario.

La oposición venezolana responsabiliza de la crítica situación al gobierno de Maduro e impulsa un referendo revocatorio del mandato presidencial, en tanto que la Organización de Estados Americanos (OEA) empuja un diálogo como salida a la crisis.

 

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