Macri estaba procesado por los delitos de violación de secretos, abuso de autoridad, falsificación de documentos públicos y asociación ilícita, con escuchas ilegales destinadas a espiar a políticos y otras personalidades entre 2007 y 2009.

"Las medidas producidas una vez reabierta la etapa de instrucción ratificaron la ausencia de prueba de cargo contra M. Macri de donde se sigue la ausencia de responsabilidad penal", escribió el juez Sebastián Casanello en el fallo que decretó el sobreseimiento del mandatario, publicado por el Centro de Información Judicial (CIJ) de la Corte Suprema.

En su fallo, el magistrado recordó que la justicia solo se ocupa de las responsabilidades penales y no de las políticas.

En marzo de 2014, Cassanello había enviado a juicio oral a varios ex funcionarios de la alcaldía capitalina y al ex espía Ciro James, procesados por esta causa, pero dejó afuera a Macri, por entonces alcalde de Buenos Aires (2007/2015), para quien ordenó "nuevas medidas de prueba" pero sin sobreseerlo.

En enero pasado, a pedido de la defensa, Cassanello aún consideró "prematuro" exculpar a Macri, cuyo procesamiento había sido dejado firme en 2012 por la Cámara de Casación Penal, el más alto tribunal penal.

Lo mismo opinó un tribunal de apelaciones en julio pasado, por lo que Macri se convirtió el 10 de diciembre en el primer presidente procesado al asumir en Argentina.

La causa judicial empezó en 2010 por la denuncia de uno de los espiados, Sergio Burstein, dirigente de una agrupación de familiares de víctimas del ataque al centro judío AMIA, que dejó 85 muertos y 300 heridos en 1994.

En aquel momento el escándalo obligó a renunciar a los dos primeros jefes de la Policía Metropolitana de la Capital creada por Macri, Jorge 'Fino' Palacios y Osvaldo Chamorro, y puso en riesgo la reelección del entonces alcalde capitalino, quien comenzaba a posicionarse como un presidenciable por la derecha liberal.

Palacios fue además jefe de la Unidad Antiterrorista de la Policía Federal y es uno de los acusados en el juicio que se realiza por encubrimiento en la investigación del atentado a la Amia, en el que también está en el banquillo el ex presidente Carlos Menem (1989/1999) y otros exfuncionarios.

La causa involucró también al padre de Macri, Franco Macri, dueño de un imperio empresarial, quien admitió haber contratado a una empresa de Estados Unidos para espiar a su entonces yerno, Néstor Leonardo, ex esposo de la hermana del presidente argentino, ya fallecida.

 

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