El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, sostuvo el sábado un encuentro con el hombre que llama su héroe, el gobernante ruso Vladimir Putin, con quien descargó sus quejas sobre la "hipocresía" y el "bullying" que, a su juicio, practica Estados Unidos con el mundo.

Duterte, que ha expresado públicamente su admiración por el líder ruso, dijo que la Guerra Fría había continuado entre Washington y Moscú, y también contra Filipinas, una excolonia estadounidense identificada históricamente con Occidente.

Desde que asumió el cargo en junio, Duterte ha dejado de lado la histórica alianza militar de Manila con Washington, repitiendo que se está desplazando hacia China y Rusia mientras emprende una política exterior independiente.

"Fue bueno (mientras) duró", dijo Duterte a Putin, en lo que él ha llamado su "separación" de Washington.

"Últimamente veo a muchas de estas naciones occidentales hostigando a pequeñas naciones. Es demasiada hipocresía", dijo durante su reunión de 45 minutos en el marco de la Cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Lima.

"Y parece que comienzan una guerra, pero tienen miedo de ir a la guerra, eso es lo que está mal en Estados Unidos. Han estado librando guerras en muchos lugares, en Vietnam, en Afganistán y en Irak, bajo la sencilla razón de que había un arma de destrucción masiva, y no había ninguna", agregó.

Duterte también dijo que Estados Unidos "obligó" a Filipinas a contribuir con soldados en Vietnam e Irak.

Cuando Manila sacó a las tropas no combatientes que formaban parte de la coalición encabezada por Estados Unidos contra Saddam Hussein en Irak, en 2004, Washington "nos lo hizo difícil", dijo Duterte a Putin.

El encuentro entre ambos líderes fue difundido por el equipo de prensa del palacio presidencial filipino.

Duterte también comentó que Filipinas anhelaba formar parte de Europa. "Hemos estado deseando ser parte también- a pesar de la distancia - de Europa, especialmente en comercio y comercio alrededor del mundo", dijo.

Duterte declaró el mes pasado que su "héroe favorito es Putin", y ha considerado que comparte con el presidente ruso una pasión por las armas y las mujeres.

Los objetivos favoritos de sus ataques son el presidente estadounidense Barack Obama, a quien ha llamado "hijo de puta", el jefe de la ONU Ban Ki-moon y la Unión Europea.

Unos y otros han expresado su preocupación por la política de mano de hierro que Duterte aplica contra las drogas y la delincuencia, que según ellos viola los derechos humanos.

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