Nada parece detener la política belicista de Rusia. A las operaciones que mantiene en Siria, en apoyado del gobierno de Al Asad, y la desafiante marcha de una flota de la armada por las costas de varios países de la OTAN, ahora se suma el anuncio de la primera imagen del misil intercontinental RS-28 Sarmat, el más grande del arsenal ruso.

Esta potente arma es la respuesta de Moscú a la instalación de sistemas antimisiles de la Alianza del Atlántico en zonas consideradas como peligrosas para Rusia, como Polonia y Rumania.

El RS-28 Sarmat viene a reemplazar a los obsoletos misiles RS-36, que fueron construidos en la década de los 70 y que ya a fines de los 80 estaban caducos.

El “súper pesado” puede contener hasta 10 ojivas nucleares de gran tamaño y 16 más ligeras. Además de su gran poder, posee dos factores que lo hacen extremadamente poderoso: su gran velocidad (que hace que el tiempo en que es lanzado y cuando alcanza su destino, sea muy breve) y que cuenta con la tecnología para esquivar cualquier sistema antimisiles.

La empresa que trabaja en la construcción del misil, Makéiev, publicó la primera imagen de esta arma. Se espera que en 2018 empiece su producción.

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