Cuarenta y siete millones de  italianos están llamados a votar el próximo domingo 4 de diciembre una reforma constitucional que como principal cambio elimina el llamado bicameralismo perfecto y  la pérdida de la función legislativa por parte del Senado, pero que en la práctica se ha convertido en un plebiscito al presidente del Gobierno, Matteo Renzi, que parte con los sondeos en contra.

La actual ley italiana obliga a que cualquier proyecto legislativo sea aprobado de manera idéntica por las dos cámaras del Parlamento, lo que impide el desarrollo de cualquier reforma si no hay mayoría a favor en ambas sedes. El objetivo es facilitar el proceso de proclamación de nuevas normas, hasta ahora lento y plagado de complicados trámites que ha llevado al país a sumar 63 gobiernos en 70 años de historia republicana.

Los defensores del "sí" esgrimen además que la reforma aumentará el rol de las administraciones locales en la política nacional.

La reforma ha dividido el país entre quienes la consideran una oportunidad para simplificar el engranaje del Estado y quienes la tachan de confusa.

Según las últimas encuestas, el rechazo a la reforma de Renzi alcanzaría el 55 % frente a un 45 % a favor. No obstante, todos las encuestas coinciden en el elevado número de indecisos, entre el 15 % y el 25 % de los votantes.

A ellos se han dirigido especialmente los partidarios de la reforma y sus detractores, que desde un principio han presentado la consulta como una votación sobre la gestión de Renzi.

Partidarios y detractores

La consulta ha caldeado el ambiente político, con un Gobierno prácticamente solo en la defensa de su reforma y con una oposición que en muchos casos ha planteado el referéndum como un plebiscito a Renzi, que ha llegado a amenazar con dimitir en caso de fracaso.

os defensores del "sí" esgrimen además que la reforma aumentará el rol de las administraciones locales en la política nacional.

En el lado contrario se sitúan la práctica totalidad del espectro político del país, desde la "berlusconiana" Forza Italia, el populista Movimiento Cinco Estrellas (M5S) e incluso los críticos dentro la formación de Renzi, el Partido Demócrata (centroizquierda).

El ex primer ministro Silvio Berlusconi ha denunciado que la reforma nació "como un traje a medida para Renzi" y ha advertido de que reduce la democracia.

Desde el M5S denuncian que la Carta Magna no puede ser modificada sin consenso y menos por un líder, Renzi, que no ha sido elegido en las urnas y por un Parlamento elegido en 2013 con una ley electoral declarada inconstitucional.

Lamentan que el Senado no será abolido, entrando en duplicidades con la Cámara, y critican que los senadores no serán elegidos por el pueblo sino por los Gobiernos regionales y, además, serán inmunes, lo que podría convertir la Cámara Alta en un refugio de corruptos.

Por otro lado consideran que la reforma "ha desperdiciado una gran oportunidad para reducir los costes de la política": el Gobierno preveía ahorrar unos 320 millones de euros anuales pero la Contaduría General del Estado lo reduce a unos 57,7 millones.

La campaña electoral se ha caracterizado por la agresividad en el tono, hasta el punto de que el líder del M5S, Beppe Grillo, ha llegado a afirmar que el Gobierno de Renzi ejerce de "asesino en serie" para el futuro de los italianos.

 

Qué pasará si Renzi pierde el referéndum

La consulta ha caldeado el ambiente político, con un Gobierno prácticamente solo en la defensa de su reforma y con una oposición que en muchos casos ha planteado el referéndum como un plebiscito a Renzi, que ha llegado a amenazar con dimitir en caso de fracaso.

El primer ministro ha planteado la reforma como un paso "histórico", ya que, a su juicio, permitirá abaratar el aparato político y acelerar y simplificar la actividad del Parlamento.

En cuanto a las consecuencias del referéndum, en caso de vencer el "sí", Renzi se apuntaría un importante tanto al ver ratificado por los electores un texto clave de su Gobierno de corte reformista.

Por otro lado, una victoria del "no" abriría un escenario incierto: Renzi podría culminar su amenaza de dimitir o reformular su gabinete, en un panorama ya marcado por las tensiones en los mercados, que temen la inestabilidad de la tercera economía europea. La eventual derrota de Renzi en el referéndum podría tener un importante impacto económico, tal y como permite vaticinar el sostenido aumento de la prima de riesgo en las últimas semanas.

Por el momento, los populistas del M5S ya han avanzado que si el referéndum fracasa, reclamarán elecciones generales, conscientes de que representan la única alternativa real de gobierno a Renzi, dada la ausencia de un líder en la derecha tradicional.

 

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