Luego de que el primer debate presidencial entre los candidatos Hillary Clinton y Donald Trump rompiera un récord de audiencia con 84 millones de televidentes, las campañas se preparan para el encuentro quizá menos ambicioso pero igualmente importante para la dinámica electoral.

Las fórmulas vicepresidenciales: el senador por Virginia Tim Kaine, del Partido Demócrata, y el gobernador de Indiana Mike Pence, del Partido Republicano, tendrán su primer careo con el mismo formato que se utilizó entre Clinton y Trump.

En la historia de EEUU ha  habido 47 vicepresidentes desde John Adams a Joe Biden. Hasta ahora, nueve de los 44 vicepresidentes estadounidenses llegaron a ser presidentes por sucesión.

En teoría, los vicepresidentes de Estados Unidos sólo tienen asignadas dos funciones: sustituir al presidente en caso de fallecimiento o incapacidad y dirimir con su voto, en su calidad de presidente del Senado, los posibles empates que se produzcan en la Cámara alta.

En la práctica, su quehacer diario está ligado a lo que decida su jefe, el ocupante de turno de la Casa Blanca. Además, actúa como presidente del Senado, como lo prescribe el Artículo I de la Constitución de los Estados Unidos y es el portavoz para la política de la Administración y el consejero del presidente.

La historia demuestra que el cargo de vicepresidente desempeña una función fundamental en la arquitectura constitucional americana. En la campaña electoral, la figura del vicepresidente es esencial para llegar a colectivos y estados con los que el candidato no conecta y para compensar sus debilidades.

Tanto Kaine como Pence mostrarán ser "chicos buenos" y hombres trabajadores para atraer a los votantes desconectados de una campaña de atmósfera circense.

Clinton dijo que elegía al senador Kaine porque quería a alguien con la suficiente experiencia como para "literalmente levantarse un día y ser el presidente de Estados Unidos".

Kaine, de 58 años, es visto como alguien que puede ayudar a Clinton a obtener el apoyo de los votantes masculinos independientes y su fuerte español puede ayudar a cimentar la popularidad de Clinton entre los votantes hispanos.

Cuando Trump presentó a Pence como su compañero de fórmula, el multimillonario definió al gobernador de Indiana como un hombre "sólido" y una figura de unidad.

El hombre, de 57 años, exmiembro del Congreso y cristiano evangélico conservador, podría asumir la tarea de tranquilizar a los votantes alarmados por la retórica incendiaria de Trump.

Un análisis de Gallup realizado antes de que Joe Biden y Paul Ryan se enfrentaran en 2012 demostró que los debates de los vicepresidentes rara vez tienen impacto.

PUB/IAM