Con la firma de este jueves del nuevo Acuerdo de Paz entre Colombia y las Fuerzas Armandas Revolucionarias (Farc), también comenzarán a correr los tiempos para la implementación del acuerdo una vez ratificado por el Congreso, un asunto en el que ambas partes tienen especial premura.

"La implementación dependerá de los temas. Por ejemplo, temas como la justicia transicional o la reforma rural tomarán más tiempo porque requieren un andamiaje institucional", afirmó la analista Angelika Rettberg.

Aunque las partes sostienen un cese al fuego desde fines de agosto, dos hechos han demostrado recientemente su fragilidad: la muerte de dos guerrilleros en supuestos combates con el Ejército y el asesinato de varios líderes sociales.

Según el acuerdo, tras la firma las Farc, nacidas de una sublevación campesina en 1964, deberán comenzar a agruparse en los próximos días en las zonas donde dejarán progresivamente sus armas durante los próximos seis meses, bajo supervisión de la ONU.

La paz, sin embargo, no estará completa mientras siga activo el Ejército de Liberación Nacional (ELN, guevarista), con el que el gobierno intenta iniciar una mesa formal de diálogo desde hace meses y que no se ha concretado porque el grupo rebelde aún no libera a un excongresista secuestrado.

El conflicto armado colombiano, del que también han participado paramilitares y agentes estatales, ha dejado más de 260.000 muertos, 60.000 desaparecidos y 6,9 millones de desplazados.

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