El 2 de septiembre se cumple un año desde que murió Aylan Kurdi, el niño kurdo de 3 años cuya foto dio la vuelta al mundo, y se convirtió en un icono de la crisis de los refugiados.

En el recuerdo de todos está su cuerpo inmóvil y boca abajo en una playa de Turquía. Sus pantalones cortos azules y su camiseta roja. Su deseo de alcanzar Europa, sepultado en la arena tras el intento frustrado de llegar a Grecia en una precaria embarcación.

Recientemente, la imagen del pequeño niño sirio Omran, sentado y cubierto de polvo y sangre en una ambulancia, replicaron la de Aylan, pero, ¿sirvió de algo?

Según datos de Save The Children, 423  niños han muerto ahogados en el mar Mediterráneo en el último año cuando intentaban encontrar un lugar seguro huyendo de la violencia, la guerra y la persecución en sus países de origen. El número de niños y niñas migrantes y refugiados que llegan a Europa ha ido creciendo en los últimos meses, llegando a constituir el  40% de las personas que cruzan el Mediterráneo. Actualmente, el número de las llegadas a Grecia desde Turquía está en aumento, lo que provoca que cientos de niños estén obligados a vivir en campos hacinados, sufriendo escasez de agua y servicios básicos.

Unicef estima que 8,4 millones de niños están afectados por el conflicto: la muerte, el estruendo de las bombas, el hambre y otras violaciones de derechos humanos. Un tercio de los niños sirios sólo conoce la guerra, ya que nacieron después del inicio del conflicto. Esto quiere decir que millones de niños “han crecido muy rápido y antes de tiempo”, estimó la agencia de la ONU.

Según la  Organización Internacional de Migraciones, una de cada cinco personas que llegaron a la UE desde Siria el año pasado era un menor. Se trata de los más débiles y vulnerables considerando la peligrosa ruta por el mar Egeo que deben hacer para alcanzar las costas helenas. Los niños, continúa la OIM, se ven amenazados por los abusos, el tráfico, las enfermedades y la explotación laboral y sexual. Buena parte de los ahogados en el mediterráneo eran menores.

 

Padre de Aylan lamenta la pasividad del mundo frente a los refugiados muertos en el mar

El padre del pequeño Aylan Kurdi, lamentó el miércoles que los muertos en el mar "continúan" pero que "nadie hace nada" en el diario alemán Bild.

"Después de la muerte de mi familia, los políticos dijeron: '¡Nunca más!'", recuerda Abdulá Kurdi, que además de Aylan, de 3 años, perdió a su mujer Rehab, de 35 años, y a su hijo mayor Galip, de 5 años, ahogados frente a las costas turcas cuando su embarcación se hundió.

"Todos querían hacer algo como fuera tras la foto que tanto les había conmocionado", la del niño muerto tendido en el suelo en la playa de Bodrum, insiste este hombre de 41 años.

"¿Pero qué pasa ahora? Los muertos continúan y nadie hace nada", añade Abdulá Kurdi, cuya familia está enterrada en Kobané, una ciudad siria cerca de la frontera turca.

No lamenta sin embargo la mediatización de la foto de su hijo porque considera que "una cosa así debe mostrarse para que la gente vea claramente lo que pasa (...). "El horror en Siria tiene que terminar. Las tragedias del exilio también", concluye.

Instalado ahora en Erbil, en el Kurdistán iraquí, el padre de Aylan y de Galip dice sentirse "más seguro" que antes pero "¿para hacer qué?", se pregunta.

 

PUB/IAM