En febrero de este año Abdeluheb Choho, el encargado del desarrollo sostenible de la ciudad holandesa de Ámsterdam, anunció la implementación del programa “Aire Limpio 2025”. ¿En qué consiste? La ciudad pretende ser, de aquí a nueve años, la primera cero emisiones de Europa, poniendo énfasis en la financiación de los vehículos eléctricos y restringiendo la circulación de automóviles de fabricación previa al año 2000. Además, reemplazarán los autobuses diesel por modelos cero emisiones. Copenhague, la capital de Dinamarca, también tiene su propio plan para bajar las emisiones a 2025: pretenden que la mitad de los trabajadores se mueva en bicicleta, por ejemplo.

“En las ciudades más pequeñas o medianas siempre es más fácil elaborar planes de sustentabilidad”, dice Iván Poduje, arquitecto y máster en Desarrollo Urbano de la Universidad Católica. “Incluso en otras de mediano tamaño, como Rotterdam, también lo soportan muy bien”.

Justamente Rotterdam es la otra ciudad holandesa que destaca entre las más sustentables del mundo según distintos listados. Tanto es así, que está considerando pavimentar sus calles con plástico reciclado y si bien el proyecto todavía está en su etapa conceptual, el uso del material tendría otros beneficios en comparación con el asfalto.

El grupo Arcadis, de dicho país, elabora un listado de las ciudades más sustentable del mundo y utiliza para hacer su medición tres conjuntos de datos en relación a lo que estipula el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud): el primer conjunto reúne mediciones en salud, educación, igualdad de ingresos y equilibro entre vida laboral y personal, además de espacios verdes. El segundo conjunto está relacionado al consumo de energía, niveles de contaminación, índice de riesgos de desastres naturales y sanidad. Mientras que el tercero cubre el entorno empresarial, los resultados económicos y el ingreso per capita.

“La cultura también es importante en la sustentabilidad, porque influye en las prioridades de inversión de los recursos”, dice Poduje. “Y totalmente, la sustentabilidad tiene directa relación con los países desarrollados. A las ciudades de países en vías de desarrollo o con problemas geopolíticos les cuesta más, porque tienen otras prioridades. Una vez que han satisfecho esas necesidades, pueden empezar a invertir en otras”.

Así se explica que ciudades del primer mundo siempre encabecen los listados, y que entre medio se cuelen megaciudades como Singapur, que se ha convertido en una ciudad inteligente del sudeste asiático. Con uno de los ingresos per capita más altos del mundo, su creciente densidad de población le ha forzado a tomar medidas que mitiguen el colapso y busquen la sostenibilidad.

Otro requisito no menos importante considerando el crecimiento exponencial que han tenido las ciudades en las últimas décadas es la interconectividad. Según explica Poduje, mientras más interconectados están los sistemas de transportes como el metro, los tranvías y los trenes con el sistema de autobuses, taxis y bicicletas, las ciudades son más sustentables.

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