Leonardo DiCaprio logró este año su primer Oscar tras su papel protagónico en la película "The Revenant", dirigida por el mexicano Alejandro González Iñárritu.

En la cinta, se mostraba una impactante escena en donde una osa atacaba brutalmente al personaje del recordado Jack Dawson de "Titanic", quedando al borde de la muerte.

Un hecho similar, pero más potente ya que en este caso no fue un hecho de ficción, sino que la realidad, vivió un hombre llamado Todd Orr cuando se encontraba escalando en el Beaverhead-Deer Lodge National Forest en Estados Unidos.

Esto porque fue atacado por una osa, y para su mala suerte, no fue solamente en una ocasión, sino que dos veces en menos de 10 minutos, quedando en muy mal estado, tal como lo demuestran las fuertes fotografías que se ven en la galería de imágenes.

El hecho ocurrió el pasado sábado, cuando en plena excursión la víctima se enteró que habían decretado una alerta por la presencia del mencionado animal, por lo que se echó un spray que los mantenía al margen. 

Sin embargo, la osa se encontraba con sus crías cuando vio al hombre y no dudó en atacarlo, abalazándose sobre él y lastimarlo duramente con sus garras. 

"Estaba encima mío mordiendo mis brazos, mis hombros y mi mochila. La fuerza con que lo hacía parecía un martillazo de dientes. Dejaba de morder por unos segundo y volvía a hacerlo. Una y otra vez. Después de unos minutos que parecieron una eternidad, desapareció", contó en su cuenta de Facebook.

"Aturdido me levanté con cuidado. Estaba vivo y era capaz de caminar así que me dirigí camino abajo unos tres kilómetros donde estaba mi furgoneta. A mitad de camino por el sendero, miré mis heridas. Esperaba que el sangrado no fuera significativo. Pero a los 10 minutos, escuché un sonido y volví a encontrar a la osa gris", agregó.

"Ella estaba encima mío otra vez. No podía creer que esto estaba pasando ¡por segunda vez! ¿Por qué a mí? Tuve suerte en el primer ataque, pero ahora me preguntaba si podría sobrevivir a un segundo", añadió.

De igual manera, relató que durante el ataque "la sangre chorreaba por mi carga". "El dolor me hizo flaquear. No me moví. Pensé que esto sería el fin. Nunca me olvidaré de ese momento. Un silencio mortal. Sólo su respiración se escuchaba. Se paró sobre mí durante 30 segundos aplastándome".

Pese a la experiencia límite que vivió, finalmente Orr agradeció que dicho sábado "no es mi mejor día, pero estoy vivo".

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