El líder sandinista Daniel Ortega, reelegido nuevamente en los comicios de este domingo, se convirtió en el primer jefe de Estado de Nicaragua con cuatro mandatos en sus espaldas, ahora con su mujer, la influyente primera dama Rosario Murillo, como su vicepresidenta.

Ortega, que luchó contra la dictadura somocista (1937-1979) y próximo a cumplir 71 años, arrolló en los comicios a sus cinco contrincantes, entre ellos al exdirigente de la "Contra" Maximino Rodríguez, según los resultados parciales de las votaciones ofrecidas por el Consejo Supremo Electoral (CSE).

De acuerdo a los primeros resultados oficiales, en base al 21,3 % de las mesas escrutadas, Ortega obtuvo el 71,3 % de los votos, mientras que Rodríguez se ubicó segundo con 16,4 % de los sufragios.

El líder sandinista es el virtual ganador de estas elecciones, un proceso cuestionado tanto por la ausencia del principal bloque opositor como de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA) y de la Unión Europea (UE), entes que cuestionaron el proceso electoral de 2011.

Ortega consolidó su triunfo en medio de críticas de diversos sectores, que consideran que el mandatario no sólo quiere instaurar un régimen de partido único en el país, sino una nueva dinastía, 37 años después de que se derrocara otra, la de la familia Somoza.

Para seducir a los votantes el mandatario se presentó como pragmático y moderado, aliado del sector privado local y prominentes empresarios centroamericanos, así como de un sector de la iglesia Católica y evangélica, muy diferente al joven comandante guerrillero y marxista de la década de 1980.

Nacido en La Libertad el 11 de noviembre de 1945, Ortega cuida su salud con esmero y es atendido en Cuba por médicos de ese país, a los que acude con frecuencia para chequeos.

En 1963, Ortega ingresa en la Universidad Centroamericana de Managua. Allí, se identifica rápidamente con las tendencias políticas de los sandinistas. Ese mismo año abandona sus estudios de Derecho para unirse al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), siendo encarcelado en 1967 por participar en el robo de una sucursal del Bank of America donde portaba una ametralladora. Ortega pasó siete años preso en una cárcel para convictos de alta peligrosidad,  y logró su libertad junto a decenas de guerrilleros en diciembre de 1974, gracias a un comando sandinista que tomó como rehenes a funcionarios y diplomáticos en la mansión de un ministro somocista.

Ortega lleva más de la mitad de su vida como líder indiscutible del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido del que ha sido su único candidato presidencial en los comicios de 1984, 1990, 1996, 2001, 2006, 2011 y 2016.

Fue uno de los nueve comandantes de la revolución sandinista y, tras derrocar por las armas el 19 de julio de 1979 a la dictadura de Anastasio Somoza, que había sido reelegido en 1974, fue coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional y presidente del país de 1985 a 1990 para, 15 años después, volver al poder, esta vez por las urnas, repetir en 2011 y nuevamente en 2016.

En 2006, con una oposición dividida, Ortega ganó las elecciones con el 37,99 % de los votos, el segundo porcentaje más bajo en su carrera política, sólo superado por el 37,83 % que había obtenido en 1996 cuando fue derrotado por el liberal Arnoldo Alemán, de quien se desquitó en los comicios de 2011, en una jornada plagada de irregularidades.

El otrora guerrillero marxista se presentó en el proceso electoral culminado este domingo como un gobernante que puede mantener al tiempo relaciones tanto con Irán, Rusia y Cuba como con Estados Unidos y Taiwán.

Su principal aliado y benefactor fue el fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez y ahora su sucesor, Nicolás Maduro, que han han otorgado a Nicaragua desde 2007 unos 4.659,7 millones de dólares, que Ortega administra al margen de la ley del presupuesto nacional a través de una empresa privada ligada a su partido.

Fue liberado en 1974 y exiliado a Cuba, donde recibió entrenamiento durante varios meses de guerrilla. Regresó clandestinamente a Nicaragua, para volver a unirse al FSLN e iniciar la lucha contra el régimen somocista.

Cuando el presidente nicaraguense Somoza fue expulsado por la guerrilla sandinista de Nicaragua en julio de 1979, año en el que Ortega se casó con la profesora, escritora y activista nicaragüense Rosario Murillo Zambrana, se encargó la tarea de gobernar el país a un Gobierno de Reconstrucción Nacional donde Ortega desempeñó el cargo de coordinador. Perteneciente al grupo 'tercerista' del FSLN, la facción más moderada de las tres que lo conformaron durante la lucha de guerrillas contra Somoza, en las elecciones presidenciales y legislativas de 1984, fue elegido presidente.

Uno de los escándalos que ensombrecían la figura pública de Ortega se despejó durante su segundo mandato, cuando Zoilamérica Narváez hija de Rosario Murillo, decidió retirar una demanda internacional relacionada con una acusación por abusos sexuales contra su padrastro.

Ortega, que recibió el apoyo de su madre, Lidia Saavedra, ya fallecida, y de Murillo, finalmente apeló a su inmunidad parlamentaria y la jueza del caso, Juana Méndez, ahora magistrada de la Corte Suprema, consideró que había prescrito y lo archivó.

El líder sandinista tiene nueve hijos -siete varones y dos mujeres- con la poetisa Murillo, la nueva vicepresidenta y quien por delegación de Ortega ejerce el 50 % del poder en Nicaragua y es además principal portavoz como titular del Consejo de Comunicación.

Ortega perdió a su hermano Camilo en un combate contra la Guardia Nacional de Somoza en el barrio Monimbó de Masaya en 1978.

Desde el 22 de julio de 1991 ha sido Secretario General del FSLN.

 

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