Una impopular presidenta ya no está en el poder. Pero muy pocos brasileños ven a Temer como un salvador. Un sondeo de la encuestadora Datafolha de abril mostró que solo entre 1% y 2% de la población votaría por él en una elección presidencial.

Temer, un abogado constitucionalista de 75 años, de bajo perfil y fama de astuto negociador político en las sombras, puede enfrentar una feroz oposición de la izquierda y muchos de los problemas que acosaron a Rousseff, especialmente una economía en zozobra, demasiado dependiente de un precio elevado del petróleo, el mineral de hierro y otras materias primas.

Temer ocupará la presidencia de Brasil durante los 180 días que Rousseff estará como máximo suspendida de su cargo, mientras espera la sentencia final del Senado. Pero podría quedarse hasta el 31 de diciembre de 2018 si Rousseff es destituida definitivamente.

Bombardeado de acusaciones de golpista por parte de Rousseff, Temer no podrá apoyarse ni en el carisma ni en la retórica habitual de los líderes fuertes de Latinoamérica, que no forman parte de su andamiaje personal.

Perfil de Temer

Descrito públicamente como "superencantador" pero también como "un mayordomo de película de terror", Temer era la principal ficha del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (Pmdb) en la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia en 2010 y 2014.

El Pmdb es, por número de diputados y senadores, el partido más grande de Brasil.Pese a ello, no ha tenido candidato propio a la presidencia desde 1994, lo que no ha evitado que sea el partido que más presencia ha tenido en el gobierno federal desde el regreso de la democracia a Brasil hace 30 años.

Y, fiel a su estilo, solamente se retiró de la coalición del gobierno liderado por el izquierdista Partido de los Trabajadores el pasado 29 de marzo, sin que por ello Temer se sintiera obligado a renunciar al cargo de vicepresidente.

En una carta enviada a Rousseff seis días después de la apertura del proceso de juicio político, sin embargo, Temer se quejó de no haber sido más que un "vice decorativo" y una víctima de la "desconfianza" y "menosprecio" del gobierno.

Y el tono sentimental de la misiva, que lo colocó en abierto curso de colisión con la presidenta, también terminó obligando a una revaloración de la reputación de político "ponderado", "conciliador", "cerebral" y "tranquilo" cosechada por Temer.

Casado con una mujer que tiene menos de la mitad de su edad y autor de un libro de poesía vapuleado por la crítica, Temer representa el poder establecido del gran país de Sudamérica.

En contraste, el PT levantó banderas de derechos laborales, programas sociales y una robusta agenda de nuevos derechos, que incluyó la reivindicación de la libre elección sexual, una definición amplia de familia y permitió la adopción a parejas homosexuales.

"El asunto más complejo que tiene la perspectiva del nuevo gobierno es el posible retroceso de los derechos adquiridos", dijo Debora Messenberg, especialista en sociología política de la Universidad de Brasilia.

"Hay un gran recelo de que una serie de avances de los últimos años de los gobiernos del PT, avances sociales, derechos laborales, vayan a retroceder" en un nuevo escenario donde los políticos evangélicos tendrán un importante lugar, añadió.

Y la crisis política ha dejado a la sociedad brasileña muy dividida. "Los movimientos sociales van a ir a las calles. Temer no va a tener una vida fácil", añadió.

 Esposa de Temer: "Bella, recatada y de su hogar"

No se esperaba de alguien conocido por su templanza un enfrentamiento tan directo, pero la crisis histórica que sacude al quinto país más poblado del mundo no ha dejado a nadie donde estaba, o donde decía estar.

Tampoco a Marcela Temer, la joven tercera esposa del vicepresidente, madre de su quinto hijo y embarazada ahora del sexto. Esta ex concursante de certámenes de belleza 43 años menor que su marido fue ensalzada en un polémico perfil de la revista conservadora 'Veja' como la primera dama perfecta: "Bella, recatada y de su hogar". El artículo no tardó en hacerse viral.

Michel Miguel Elias Temer Lulia nació en 1940 y creció en una chacra del interior paulista como el menor de ocho hermanos de una familia de inmigrantes libaneses católicos llegados a Brasil 15 años antes.

En la capital económica del país se convirtió en un prestigioso abogado constitucionalista -es autor de una obra de referencia que ha vendido más de 200.000 ejemplares- e inició la carrera que lo llevó a ser tres veces presidente de la Cámara de Diputados durante sus seis mandatos como legislador del PMDB.

Su distancia, sin embargo, siempre le apartó de los brasileños. Una encuesta de Datafolha mostró que en unas eventuales elecciones tendría entre 1% y 2% de intención de voto.

"Dicen que tengo que cambiar mis maneras, que soy demasiado ceremonioso. ¿Pero cómo? Siento envidia de quien hace bromas. Yo no sé hacer eso", contó a la revista Piauí en 2010.

 

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