Pedro Pablo Kuczynski tiene 77 años y sus amigos le piden que, después de tanto trabajo, descanse y huya en una Harley Davidson. Pero este ex banquero de Wall Street y exitoso hombre de negocios dice que aún tiene aliento para ganar la presidencia del Perú.

 De padre alemán y madre franco-suiza, PPK es primo materno del director de cine Jean-Luc Godard, y su vida ha sido de película: nació en Perú y acompañó a su progenitor en labores sociales en la selva. Se educó en Reino Unido, Suiza y Estados Unidos. En 2011 ya estuvo cerca de pasar al balotaje y hoy insiste nuevamente con Peruanos Por el Kambio, cuyas iniciales también coinciden con las de su nombre.

"De mi padre aprendí muchas cosas, entre ellas la igualdad" dice el hijo de un doctor que huyó de la Alemania de Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

Debió renunciar a su nacionalidad estadounidense -su esposa la ostenta- en medio del recelo de sus compatriotas, quienes temen que ello le pueda servir para huir de la justicia, como ya hizo el peruano-japonés Alberto Fujimori tras renunciar a su cargo por fax en medio de un escándalo de corrupción. Explota su imagen de experiencia, que los mercados valoran.

Ha integrado directorios de varias empresas, por lo que sus detractores temen que de llegar a la presidencia de Perú, defenderá intereses particulares. "Esas son tonterías", advierte. "Mis manos están limpias", asegura.

Mis amigos me han dicho que podría irme tranquilito a descansar, con mi (motocicleta) Harley (Davidson)", dice Pedro Pablo Kuczynski. Este hombre poco efusivo, de hablar pausado y reflexivo, no ve en su edad ningún problema. "Yo no me voy a desgastar, como tengo mucha experiencia creo que me va a ir muy bien", dice.

Ha sido ministro de Energía y Minas en el segundo gobierno de Fernando Belaúnde en los 80 y luego de Economía y primer ministro en la gestión de Alejandro Toledo (2001-2006), época que se caracterizó por un despegue económico del país.

Favorable al libre mercado, es también un hombre pragmático, dispuesto a bajar impuestos para reactivar una economía exportadora tradicional y crear 3 millones de empleos, con el impulso de inversión pública y privada.

"Yo no soy político, soy un economista que quiere hacer algo por su país", ha dicho el también concertista de flauta traversa del Royal College of Music, que cambió la música clásica para endulzar a su audiencia con la música andina. Ahora también deberá encantar con sus propuestas, si quiere vencer.

 

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