El equipo de gobierno de Donald Trump ya empieza a conocerse. El domingo, antes de su primera entrevista como presiente electo y a través de un comunicado, anunció que Reince Priebus, el actual presidente del Comité Nacional Republicano, será el próximo jefe de gabinete de la Casa Blanca. Republicano muy ligado al grueso del partido, el “establishment”, su rol será clave en las negociaciones entre el gobierno de Trump y el Congreso.

Muchos de los republicanos congresistas, tanto de la Cámara de los Representantes como del Senado, han declarado estar dispuestos a trabajar con el gobierno de Trump, pero no todos están de acuerdo con las políticas que pretende implementar. Paul Ryan, el presidente de la Cámara de los Representantes y una de las caras fuertes del partido, ha dicho que las deportaciones no serán prioridad para ellos, sino que los esfuerzos del partido se enfocarán en fortalecer la seguridad de la frontera.

Criado en un pequeño pueblo de Wisconsin a orillas del lago Michigan, Priebus llegó a ser presidente del Partido Republicano en ese estado. Ahí fue cuando impulsó a figuras políticas como el actual gobernador de Wisconsin, Scott Walker, y al propio Paul Ryan, originario del mismo estado, con el que trabajó por dos décadas. Es por esto, también, que Trump se decantó por Priebus por sobre el otro candidato a ocupar el puesto, Steve Bannon; mientras Priebus es un amigo cercano de Paul Ryan, Bannon es uno de sus más fieros detractores. Así, Trump se garantiza tener línea directa entre su equipo de trabajo y la Cámara de Representantes del Congreso.

Esto demuestra las intenciones de Trump de tener una buena relación con Ryan, a pesar de que hace unos meses, cuando Ryan hizo públicas sus intenciones de quitarle su apoyo a la campaña, Trump le catalogara de “líder débil e ineficiente”. Después de la visita que hizo Trump al Congreso el jueves pasado, donde fue recibido por el propio Ryan, el presidente electo ha demostrado que pretende que sus relaciones sean de las mejores.

El próximo jefe de gabinete es un convencido de que la misión del Partido Republicano es “salvar a nuestro país, y salvar a nuestro partido, recuperando la Casa Blanca”. Se ha declarado pro vida, posición que cree fundamental en cualquier plataforma republicana. Además, está a favor de la Segunda Enmienda. Es presidente del Comité Nacional Republicano desde el 2011.

El puesto de jefe de gabinete de la Casa Blanca es quizás el más importante de todo el equipo de trabajo: es el de más alto nivel de toda el ala ejecutiva de la presidencia, tanto así que le llaman “el segundo más poderoso de Washington”. Se equipara con el primer ministro del gobierno francés.

PUB/FHA